Introducción

La triada familia, escuela y comunidad, hoy como antaño, está formada por las instituciones sobre las cuales se debe fincar un sistema de valores que permita darle legitimidad y viabilidad a la Nación. Es, sin lugar a dudas, la escuela la que puede, por su propia naturaleza educativa, orientar el rumbo axiológico que permita que la sociedad se cohesione y construya ciudadanos responsables, que enfrenten los retos que los cambios sociales, económicos, políticos y culturales han introducido y cuya participación sea garante de un país próspero, pacífico y ciertamente feliz.

El objetivo de este libro sobre educación en valores, propuesto por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de Tamaulipas, es complementar el programa sobre la educación cívica y ética de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET). Tarea muy importante del DIF Tamaulipas es, mediante la educación en valores, contribuir al reforzamiento de los vínculos de la escuela con la familia y la comunidad. La escuela, por su vocación y esencia, por su función y alcance, y por el tiempo que todos pasan en ella, es el sitio adecuado para reforzar el aprendizaje de los valores de los alumnos, no sólo en su vertiente ética, sino también para su preparación como futuros ciudadanos activos en la participación de sus deberes para con la Nación.

Dos dimensiones de sentido de los sistemas educativos

En los sistemas educativos contemporáneos son dos dimensiones de sentido las que aportan legitimidad e importancia a la construcción y mantenimiento de las instituciones de la sociedad y a la incorporación de las sucesivas generaciones de personas para su desarrollo. La primera dimensión es denominada como la función de transmitir el conocimiento bajo modelos pedagógicos pertinentes cuyo criterio fundamental es la enseñanza. La segunda dimensión se refiere a cumplir con el complejo proceso de formación de los educandos, para integrarlos a la sociedad como sujetos responsables de ésta, mediante una didáctica especial que los educa en los valores. Éstos les permiten prepararse para la vida, para su desarrollo como personas, y para que participen activamente en el perfeccionamiento de su propia sociedad.

Para ambas dimensiones de sentido, la enseñanza y la formación, existen situaciones paradójicas que de alguna manera limitan su capacidad aplicativa. Para la enseñanza, no sólo es el criterio de pertinencia el que complica su funcionalidad sino —paradójicamente— el creciente volumen de conocimientos que los ingenios de la revolución científicotecnológica genera constantemente, así como el constante desarrollo de teorías sobre la sociedad, la cultura,la economía y la política que anima y renueva las prácticas societarias, al punto de que el tiempo escolar disponible para su enseñanza se vuelve muy limitado. Para la formación, no sólo el tiempo disponible es prácticamente reducido, sino por su naturaleza excepcional, su didáctica es un poco compleja, puesto que no permite distanciar lo que debe aprenderse del sujeto que aprende, como ocurre en otras materias del currículo, tales como la Física, la Química, la Biología, etc.

Es decir, los aspectos de la subjetividad, las emociones, los afectos, la sensibilidad y las experiencias propias, requieren de un abordaje distinto al de la propia transmisión de conocimientos. Ante la escasez de tiempo, se hace necesario que el alumno aprenda activamente a buscar el conocimiento en las fuentes con que actualmente se cuenta: la biblioteca, Internet, las secciones culturales de los periódicos, las revistas, los productos audiovisuales culturales del cine, la televisión y el teatro.

Es indudable que un mundo en proceso de cambio requiere que los sujetos de la educación se conviertan en sujetos activos. Su principal objetivo es propiciar y desarrollar aprendizajes propios, desarrollar las capacidades cognitivas y connativas (motivacionales) que los preparen para el aprendizaje continuo. La simple repetición y memorización, la enseñanza enciclopédica, el peso de lo disciplinario y la centralidad del libro de texto, no son ya suficientes para el aprendizaje de los saberes actuales. Se requiere la comprensión de los conocimientos, el darle importancia a la significación de los procesos, las formas de organización del alumnado basadas en la autogestión del conocimiento, el papel de las bibliotecas como recurso didáctico, las evaluaciones cualitativas sin olvidar lo cuantitativo, y el uso cuidadoso de las nuevas tecnologías de la información y la búsqueda del conocimiento.

La formación como dimensión educativa no significa una aproximación puramente intuitiva o solamente reflexiva. Debe descansar, al igual que otros aspectos del aprendizaje, en un conjunto de procedimientos sistemáticos que lleven hacia la consecución de un evento aprendido.

Cuando hablamos de formación del alumno en valores, particularmente en los estadios primarios de la educación, nos estamos refiriendo no sólo a la adquisición de ciertas conductas positivas, sino a la internalización de un conjunto de valores que lo guiarán en su tránsito vital y en su interacción en todos los ámbitos sociales en los que deberá incluirse y participar.

El problema de cómo inducir este proceso de aprendizaje de los valores, que se ve afectado por la influencia de múltiples modelos de comportamientos socioculturales ante los cuales el escolar se ve expuesto cotidianamente, nos lleva a considerar una didáctica especial, que permita centrar lo que debe aprender y le permita lograr cierta autonomía frente a los estímulos perversos de tales modelos de comportamiento. Esta didáctica ha sido explicitada como el aprendizaje por competencias

Al igual que el alumno deberá aprender un conjunto de competencias para obtener una educación relevante, apropiada y útil para su vida y su participación ciudadana, debemos estar conscientes de que el maestro debe dominar un conjunto de competencias para educar en valores al alumno. Ello implica la adquisición de un nuevo rol como profesor, donde actúa, no sólo como mentor, sino también como asesor, orientador, tutor, amigo y copartícipe en la construcción del conocimiento del alumno, por supuesto, sin tratar de sustituir su aprendizaje.

El objetivo de este libro es, precisamente, no sólo dotar al maestro de un conjunto de recursos para impartir una mejor educación en valores, sino también adentrarlo en el logro personal del conjunto de competencias necesarias para ello.

Es evidente que la escuela se ha transformado y, junto con ella, los saberes que debe acercar e inculcar en los alumnos. Sus actores más importantes han cambiado sus roles, algunos para bien y otros han entrado en crisis. Sin embargo, la escuela, como institución, sigue siendo la predilecta de los ciudadanos, pero también una de las más exigidas por ellos. Su misión de ser el lugar donde los saberes auguran, por su adquisición, una mejor posición y oportunidades de desarrollo en la sociedad, la hace vulnerable a todas las situaciones críticas de la misma sociedad. Mucho se espera de ella y, en correspondencia, no siempre los recursos, de todo tipo, son suficientes para atender todas las demandas que impone la educación para esta nueva época que actualmente vivimos.

La sociedad contemporánea impone crecientes desafíos a las instituciones educativas y a quienes participan en ellas, sean directivos, profesores, alumnos o trabajadores. Sin embargo, continúa siendo un nicho donde aprenden a prepararse las generaciones que participarán en el cambio y desarrollo de la sociedad. Podríamos decir que, en resumen, educar en valores nos permite descubrir quiénes somos, cómo nos perfeccionamos y por quién y para quién lo hacemos.

“Dime qué valores posees y te diré quién eres”, diría el filósofo estagirita.

La importancia de los valores ante los desafíos de la sociedad tamaulipeca contemporánea

La sociedad tamaulipeca no es ajena a todos los cambios que están sucediendo en todas las sociedades del planeta. Estos cambios han afectado con mucha fuerza los modos de vida de sus habitantes, sus costumbres, tradiciones y normas de convivencia. El poseer un territorio que hace frontera con Estados Unidos le ha traído complicaciones, pero también oportunidades económicas.

Los cambios que trajo la globalización y, particularmente, el Tratado de Libre Comercio acordado por Estados Unidos, Canadá y México, hizo que se desarrollara ampliamente la industrialización y cambiaran radicalmente las características económicas y sociodemográficas de esta región. Tamaulipas se convirtió en un polo de atracción para personas del sur de México, así como de otras naciones. Su población creció de tal manera que se afectó su previa y bien equilibrada distribución en sus principales ciudades, concentrándose ésta en dos grandes polos de atracción para el empleo y el desarrollo económico. Al sur, la conurbación de Altamira, Tampico y Ciudad Madero, como efecto de la consolidación de la extracción petrolera y la petroquímica, así como por poseer dos de los puertos marítimos más importantes de México. Al norte, la región fronteriza concentró a la mayoría de la migración motivada por la aparición de la industria maquiladora de empresas nacionales e internacionales, así como por la búsqueda de emigrar hacia Estados Unidos.

El muy acelerado proceso de cambio de la población tamaulipeca hacia una sociedad industrial y de servicios tuvo consecuencias manifiestas. Todo este cambio no ha traído sólo aspectos positivos. Puede resumirse en una relativa crisis de valores y de confianza en muchas de las instituciones que regulan la vida cotidiana.

La educación en valores no es una tarea sencilla. La escuela tiene que enfrentar la competencia de muchos agentes sociales cuya influencia es desproporcionada, dados los recursos de que disponen. Los medios masivos de difusión y entretenimiento han invadido casi todos los instantes del tiempo libre de que disponen niños, adolescentes, jóvenes y adultos, lo cual contribuye al deterioro de muchos valores o a su extrema relativización. Tienden a mostrar hábitos, costumbres y normas que propenden a convertir a las audiencias en sujetos del consumo, adictos a programas de violencia y a la exposición a modelos de comportamientos que rompen con la aceptación de la ley o debilitan la consolidación de las redes sociales interpersonales.

La simple enunciación de que son negativos ciertos ejemplos que se dan en los medios, o en la vida de los barrios o en la propia familia, no basta para que los estudiantes se abstengan de imitarlos. Es otra la didáctica que debe emplearse. El ejercicio de esta didáctica axiológica que se propone, atiende a la necesidad de generar experiencias significativas, condiciones involucrantes, reflexiones necesarias y diálogos productivos que tengan como resultado una conciencia sobre los actos y una racionalidad sobre sus consecuencias. Nadie de suyo aprende por la experiencia ajena. Es decir, el alumno tiene que ser capaz de “concienciar” lo aprendido e incorporarlo no sólo a su bagaje de conocimientos, sino también a su comportamiento cotidiano cuando se enfrente ante las disyuntivas que la vida le presente.

La investigación educativa ha desarrollado diversos procedimientos para hacer más eficiente lo que podemos designar como aprendizajes complejos. Sobre todo, aquéllos que son aplicables a muchas y distintas situaciones vitales. De esta clase de aprendizajes transversales se conforman los valores. Es por ello que, para que se cumpla el cometido de que los valores se comprendan, se introyecten y pasen a ser parte de las normas internas que controlan las acciones de la persona, se requiere de las técnicas que representen ambientes relativamente complejos, pero dentro de una escala que sea manejable por el ambiente escolar y el aula.

Los escenarios tienen la mayor versatilidad, adecuación y adaptabilidad para cumplir con los objetivos de una educación en valores. Es por esta característica que esta técnica ha sido seleccionada, ya que permite un proceso de inmersión del alumno en situaciones significativas, donde activamente debe resolver problemas, disyuntivas y condiciones, generando y construyendo aprendizajes propios y compartidos.

Los valores y los tamaulipecos

En reciente estudio, patrocinado por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia de Tamaulipas, sobre los valores de esta población de la entidad, se encontró que los tamaulipecos sustentan una fuerte orientación social hacia el tradicionalismo, que refuerza los problemas de desigualdad de género, la violencia familiar, el maltrato de los niños, el paternalismo, el autoritarismo y la baja participación cívica (Moreno Álvarez, 2004).

En otros estudios sobre las principales ciudades de Tamaulipas(Cappello, 1993, 1995 y 1996), se encontró que los tamaulipecos tienden a ser pasivos en sus relaciones sociales; en sus actividades de trabajo, un porcentaje significativo tiende a ser indisciplinado; es frecuente que eviten tomar decisiones y asumir responsabilidades personales. Una gran parte de la población muestra una tendencia hacia el pensamiento mágico y le atribuyen al destino y a la mala suerte los fracasos de sus acciones. Con respecto a la autoridad, una mayoría de la población presenta una cierta ambivalencia, pues por una parte se muestran sumisos ante ella, y por la otra, expresan mucha hostilidad cuando la ejercen sobre sus subordinados.

Ante los procesos de cambio sienten temor e inseguridad. Su actitud ante la religión es positiva, pero por lo regular negativa frente a las autoridades eclesiásticas. Son amantes del tiempo libre, y aunque les gusta disfrutar de la naturaleza, no muestran mayor respeto hacia ella. En un estudio realizado en Tamaulipas (Cappello, 1999), sorprendentemente los encuestados consideraron que la polución fluvial, la contaminación ambiental y la destrucción de las áreas verdes de Tamaulipas eran los aspectos menos problemáticos.

En cambio, mostraron una actitud favorable ante la industrialización, el comercio y la educación. Expresaron fuerte preocupación por la violencia social, las farmacodependencias y las mafias organizadas de la delincuencia. Otorgan, en general, poco valor al cuidado saludable de su persona. Su estado físico lo exponen con conductas que pueden producirles daños seguros y consideran que el tabaco, el alcohol y otras adicciones les causarán un daño muy relativo. Comportamientos precautorios ante las enfermedades no son característicos de muchos de los representantes del género masculino. Las mujeres muestran mayor preocupación, particularmente en asociación con su rol de madres, pero, personalmente, ven que perder la salud es algo fatal.

Con relación a valores universales éticos, sus orientaciones tienden hacia el relativismo. Observamos que, en su gran mayoría, la población les presta una mediana atención. Hay como una despreocupación ante ellos.

La educación en los valores debe diferenciarse de la enseñanza de los valores. En el primero de los casos, cuando se educa en los valores, está como cosa prima el juicio que tengamos sobre el hombre y su naturaleza. Nos referimos a los temas y técnicas pedagógicas que se requieren para que el educando dirija sistemáticamente la dirección de su comportamiento 13 Educación en Valores con las orientaciones que la sociedad reconoce como valiosas. En la enseñanza de los valores, se privilegia principalmente la instrucción de aspectos conceptuales, informativos y disciplinarios.

Frente a los resultados de las investigaciones sobre valores realizadas en Tamaulipas, se considera muy seriamente que la educación de los valores debe orientarse de manera muy incisiva hacia el aspecto formativo. Debe centrarse sobre la relación entre conducta y valores, contextualizando los problemas más conspicuos que enfrentan las comunidades, las familias y las personas.

I. FUNDAMENTOS DE LA EDUCACIÓN EN VALORES BASADA EN COMPETENCIAS

Escuela, educación y valores

Se ha considerado como una relación obligada a la escuela, la educación y los valores, en tanto que la primera no termina su labor en la simple transmisión de conocimientos, sino que asume como una función primordial formar a los alumnos para que puedan enfrentar con éxito su periplo vital y participar maduramente en las demandas que habrá de reclamarles la sociedad como ciudadanos comprometidos.

Aspecto central de esta formación es el aprendizaje de los valores, desde individuales hasta colectivos, que adquieren su máxima importancia para el ejercicio de la convivencia democrática.

Conceptualización de los valores

Dentro de una concepción humanista, el valor supremo es el hombre —la humanidad— y el fundamento moral básico de la sociedad humana es su preservación, desarrollo y perfeccionamiento. El respeto de la vida sería el valor que atiende a dicha preservación, dimanándose, extendiéndose y transfiriéndose a todo un cúmulo complejo de hechos y experiencias sobre comportamientos que giran en torno a la vida, como es la preservación de la paz, la salud, el medio ambiente y la seguridad pública.

Mientras que la responsabilidad para cumplir con normas y obligaciones que mejoren las relaciones de la convivencia, a las instituciones y al trabajo, responden al valor del desarrollo social y material —la sociedad entera—, la búsqueda de una sociedad equitativa y justa —en todas las dimensiones de la existencia humana: social, económica, cultural y política— atendería al valor del perfeccionamiento del ser humano como ciudadano.

La concepción de un eje axiológico, tomando como base moral al ser humano, descansa en tres dimensiones básicas: Respeto a la vida, Vocación de desarrollo y Logro del perfeccionamiento —la Equidad y la Justicia—, que permiten identificar cómo se expresan estos valores en los distintos estadios del desarrollo educativo de la persona y de la sociedad.

La “experienciación” no se logra con la simple exposición sistemática de los conceptos que integran al valor como un evento público y específico representado en una categoría cognoscitiva. Se debe incorporar al educando, con todo lo que representa lo afectivo-emocional, a experimentar lo que significa el valor. Se debe educar desde la emoción que despiertan las situaciones específicas del alumno ante las disyuntivas que ofrecen la experiencia de los valores en la vida personal y social.

Educar en los valores presenta serios retos al docente ante los distintos niveles escolares del educando. Consideración importante es el manejo de la sensibilidad de los alumnos y la propia, que supone la comprensión del grado de madurez emocional y cognitiva del alumno en sus distintas edades.

Durante su desarrollo, niños, adolescentes y jóvenes, aparte de absorber el conocimiento de todas partes —escolares y extraescolares— poseen una creciente habilidad para empaparse de experiencias vitales que proceden de los ejemplos del medio familiar, los medios de comunicación, los amigos y la comunidad inmediata, reproduciendo consciente o inconscientemente el comportamiento de los modelos observados —buenos y malos—, e interiorizándolos como parte de su identidad y carácter. Por ello, la simple exposición como vehículo para modelar comportamientos axiológicos es insuficiente. Debe ser otra la pedagogía y otra la forma de integrarse al currículo de educación escolar.

Clyde Kluckhohn (1957), respecto a la concepción de los valores, considera que las concepciones inapropiadas de la relación entre proposiciones normativas y existenciales proviene de la visión desproporcionada de las diferencias y semejanzas existentes entre ellas. Lepley (1959), al rechazar el énfasis que suele ponerse en las diferencias entre juicios de valor y juicios de hecho, sostiene que se trata de una distinción meramente extrínseca. Según Thorndike (1932), los juicios de valor se refieren a las consecuencias de situaciones de hecho y, por tanto, son del mismo género que éstas. La distinción entre juicios de valor y juicios de hecho es de naturaleza clasificatoria; objeto de los primeros son las relaciones medio-fin y, de los segundos, las relaciones causa-efecto.

La integración de los valores en un sistema, factor de primera importancia en la caracterización de las estructuras particulares (la persona, la familia, las instituciones), es asimismo una condición necesaria para la integración de las motivaciones en un sistema motivacional determinado, que a su vez actúa como factor de identificación de la personalidad.

Finalmente, la integración que constituye la personalidad, en cuanto confiere regularidad a los comportamientos sociales y los hace casi previsibles, se convierte en condición necesaria para que se formen expectativas de rol sobre los actores sociales en interacción. La integración de los valores en el sistema de la personalidad se realiza por un proceso de interiorización que transforma el valor en una motivación suplementaria de la acción. Por lo anteriormente dicho, debemos complementar la aproximación de Kluckhohm con la interpretación que da a este proceso la Teoría de las Representaciones Sociales de Moscovici (1986).

En la mayor parte de los sistemas educativos contemporáneos, los así llamados valores son los que se procuran incluir para su aprendizaje. Y son sobre los que fundamentaremos la propuesta sobre educar en los valores que aquí presentamos.

El programa de educación en valores, si bien es tomado de manera general por las instituciones de enseñanza en un triple eje —Organismo, Ética y Medioambiente—, agregan a veces un módulo sobre educación ciudadana. Éste desarrolla tratamientos especiales que atacan problemas típicos como moralidad ciudadana —participación cívica—, procesos anómicos de las poblaciones —delincuencia, adicciones, violencia familiar, violencia infantil—, problemas del medio ambiente — polución, destrucción del hábitat natural, jardines públicos, centros recreativos, bosques, ríos y costas—, problemas de salud pública y su prevención—enfermedades, higiene corporal, y salud colectiva— y, por último, aspectos del cambio social y económico de la actualidad contemporánea: el trabajo, la empresa, la eficiencia, la solidaridad, la ciencia y la tecnología, el desarrollo personal y el progreso colectivo. “Experiencia, contextualización y participación activa son los medios para una educación en los valores”. En otras palabras, para incorporar los valores a nuestra conducta debemos vivirlos, sentirlos y emocionarnos, como experiencia íntima y externa.

El papel de la escuela en la promoción de los valores

La escuela del siglo XXI se ha transformado, al igual que las demás instituciones que conforman nuestra Educación en Valores actual sociedad. No es más una ínsula que permitía un cierto aislamiento de las problemáticas de la sociedad, para que calmadamente el alumno, bajo la dirección del maestro, aprendiera conocimientos y normas para la reproducción de su cultura, para su preparación, para acatar las exigencias de la sociedad extramuros y para adaptarse a las condiciones que la familia y la comunidad le imponían.

La escuela actual ha transitado, desde su enclaustramiento inicial, al asedio de cada vez mayores exigencias de una sociedad que transita hacia la posmodernidad, a la revolución científico-tecnológica, al imperio de los medios de difusión masiva, a la diversidad de culturas y al abatimiento socioeconómico de las fronteras nacionales y a la creciente demanda de nuevos roles, al cosmopolitismo de costumbres y a los mercados expansivos de la globalización

La escuela se desenvuelve en una constante demanda. Ya no sólo es garante de la educación escolar, sino de una cierta sustitución de la responsabilidad de la familia para la formación del alumno. Se le exige que sea un centro que contribuya al conocimiento y a la aceptación de instituciones externas a su rol anterior, como son las que cuidan la salud, la justicia, la política ciudadana, el medio ambiente y los nuevos valores que surgen de la internacionalización de la sociedad.

Como nos ha dicho Gilbert (2001), la educación centrada en el alumno, el plan de estudios integrado desde los estudios preescolares hasta el bachillerato, la construcción del conocimiento, la agrupación heterogénea, los grupos de estudio cooperativo, la escuela como comunidad, el reconocimiento de la diversidad, el pensamiento crítico, son importantes, pero por encima de estos aspectos, la educación es un proceso de vida.

Por otro lado, la escuela debe instruir a los alumnos para una vida democrática. Gutmann (2001) aconseja que se debe preparar a todos los alumnos para participar, como ciudadanos políticamente iguales, en la configuración deliberativa del futuro de la sociedad.

En resumen, se debe educar en la reflexión crítica. Rollano (2004) afirma que la escuela, en la educación en valores, debe formar al ser humano para conseguir aquellas capacidades cognitivas y afectivas que, en completa armonía, le ayuden a convivir con el equilibrio y la comprensión necesarios para integrarlo como persona perteneciente a una sociedad y como un ser único, en el mundo que lo rodea. Podemos considerar que las personas y la sociedad entera se encuentran en crisis y que, evidentemente, sufrimos actualmente una grave crisis de valores. Esto hace que la escuela surja con un rol de gran relevancia para su rescate.

Diez aproximaciones para desarrollar la educación en valores

Se reconoce, en el ámbito educativo y entre los teóricos de la educación en valores, que éstos se adquieren más por el ejemplo que por recomendaciones, admoniciones, castigos o recompensas, o por la mera instrucción escolarizada. Existen ciertas precondiciones que tienen que ser cumplidas para una efectiva educación en valores. Se deben considerar la experiencia del estudiante, el contexto en que se ubica y la familiaridad de los eventos que se emplean para que se logre una educación axiológica. Fuera de su experiencia directa, de su contexto cotidiano y condiciones inusuales o fuera de sus percepciones familiares, toda educación en valores rendirá magros frutos.

No existen reglas fijas o específicas para desarrollar una estrategia para la educación en valores. Sin embargo, podemos presentar, a modo de sugerencias útiles, un conjunto de aproximaciones que el educador debe tener en cuenta para contender con la didáctica de la educación en valores.

La primera aproximación es considerar que no es una tarea fácil y menos simple, por lo que debemos plantearnos que es una tarea compleja, de procesos totalizadores, de ricas y variadas situaciones.

La segunda aproximación es considerar que la educación en valores responde a una concepción de “integralidad” (valga el neologismo). Es decir, que el valor no puede conceptuarse como una estructura divisible. Nadie puede ser considerado como medio honesto o como un treinta por ciento honesto. Se es, o no se es, honesto.

La tercera aproximación es la consideración de que los valores tienen como propiedad ser transversales. Esto es, pueden ser aplicables a una gran variedad de hechos, situaciones, objetos y condiciones diferentes.

La cuarta aproximación se refiere a la multidimensionalidad. Los valores poseen la característica de que, independientemente de dónde se aprenden, pueden aplicarse a otros ámbitos de interacción social. Los contravalores también poseen esta característica, y de ahí su peligrosidad.

La quinta aproximación considera la correspondencia entre lo universal y lo relativo como propiedad de los valores. Esto se refiere a los ámbitos apropiados de aplicación de su aplicación y su adecuación a ellos y su interpretación en la diversidad sociocultural. Por ejemplo, la tolerancia se considera un valor universal, pero está restringido con respecto a qué es lo que tutela. Es evidente que, por muy diferente que sea la cultura de un grupo que predica el racismo, éste no puede ser tolerado porque atenta contra las implicaciones éticas del valor mismo

La sexta aproximación se refiere a que la educación en valores toma como base a la “realidad como espacio educativo”. Se educa en valores, no para una instancia puramente abstracta, sino tomando en cuenta los problemas de la realidad que vive el estudiante. Por ello, esta educación traspasa los ámbitos puramente escolares y busca influir en la familia y en la comunidad inmediata y más amplia.

La séptima aproximación enfatiza que la educación en valores debe considerar la relación entre el estudiante y su desarrollo, en la doble concepción de capacidades en crecimiento y el desarrollo de la persona como un ser humano, inteligente y ético.

Lo privado y lo público es la octava aproximación que debe tomarse en cuenta. Si bien la educación permite el desarrollo de una personalidad propia e individual con un particular sistema individual de valores, no es menos cierto que es muy tenue su frontera con el ámbito público, ya que su relación con la comunidad siempre es muy cercana y cada hecho individual trasciende sensiblemente hacia la vida pública. No es de otra manera el interés de la educación por preparar a la persona como ciudadano.

La novena aproximación se refiere a que los valores son producto del aprendizaje, pero se ven influidos por las particularidades del estudiante, su vocación social y sus predilecciones con respecto al conocimiento. Esto es, debe tomarse en cuenta este trío de componentes: personalidad, vocación y conocimiento.

La vida personal, las realidades sociales y la ciudadanía son consideradas como la décima aproximación. Ello implica el necesario conocimiento de quién es el estudiante (cuál es su realidad social y qué implicaciones tiene el capacitarlo para un ejercicio pleno de la ciudadanía). Una educación en valores no es completa si no se consideran estos tres componentes, que en última instancia son el imperativo de tomar en cuenta a la vida misma como maestra.

La conceptualización de las competencias en la educación en valores
¿Qué son las competencias

La didáctica que permite asegurar con mayor certeza este tipo especial de aprendizaje, la educación en valores, es el establecimiento de competencias.

Dentro de este marco de la educación en valores ¿qué podemos entender por competencia? El término es producto de modelos formativos empleados inicialmente en los ambientes laborales y, posteriormente, en el mundo de la educación escolarizada, bajo la idea de que constituye una alternativa para satisfacer los requerimientos productivos en el trabajo y las demandas propias de la vida.

Con este procedimiento se busca que las acciones humanas sean más eficientes, pero a la vez, se busca definir sus componentes en función de características y estructuras. Esto lleva a encontrarnos distintas definiciones que nos obligan a preguntarnos, de acuerdo con Zavala y Arnau (2007): ¿Para qué sirven las competencias?, ¿cuál es su campo de intervención?, ¿en qué situaciones deben aplicarse? Y plantearse; ¿son capacidades o quizás habilidades?, ¿en alguno de estos aspectos intervienen otros componentes? Así como dilucidar cuál es la diferencia entre competencia y actuación competente.

Veamos algunas definiciones sobre “competencia” que nos permitan reconocer sus componentes básicos, tanto en sus aspectos semánticos, como estructurales.

En el ámbito laboral, McClelland (1973) definió competencia como “aquello que realmente causa un rendimiento superior en el trabajo”. Como se puede inferir, este autor implicaba la calidad en los resultados del trabajo.

Lloyd McLeary (Cepeda, 2005) la define: “la presencia de características o la ausencia de capacidades que hacen a una persona indicada o calificada para realizar una tarea específica o para asumir un rol definido”. Como observamos, esta definición apunta hacia las condiciones manifiestas: la existencia o la ausencia de capacidades indicadas para realizar una tarea o asumir un rol específico.

La Organización Internacional del Trabajo (2004) define a la competencia como “la capacidad efectiva para llevar a cabo exitosamente una actividad laboral plenamente identificada”. Agrega a las definiciones anteriores el término de capacidad efectiva y exitosa.

El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales del Gobierno Español (1995) define a la competencia como: “la capacidad de aplicar conocimientos, destrezas y actitudes al desempeño de la ocupación de que se trate, incluyendo la capacidad de respuesta a problemas imprevistos, la autonomía, la flexibilidad, la colaboración con el entorno profesional y con la organización del trabajo”. Como se ve, esta definición aumenta el ámbito explicativo de la competencia, al agregar “aplicar conocimientos, destrezas y actitudes al desempeño de la ocupación”. Además, agrega la capacidad de respuesta a problemas imprevistos, la autonomía y la flexibilidad. Es decir, pasa de lo meramente semántico a cierta aproximación evaluativa.

En el Cambridge Advanced Learner’s Dictionary (2008), se define competencia (competence) como la habilidad de hacer algo bien, mientras que, por otra parte, menciona competency (competencia) como una habilidad importante que se requiere para hacer un trabajo. Esto nos sugiere que en inglés hay dos términos para dos actividades que pueden ser semejantes, pero que se refieren a dos niveles de aplicación de una habilidad: hacer bien una cosa, cualquiera que ésta sea, y la habilidad requerida para hacer bien un “trabajo”. Es decir, supone la exigencia de reglas (habilidad “requerida”) específicas para realizar una tarea en el “trabajo”. Es esta segunda acepción la que se emplea en la definición de “competencia” en los procesos de educación escolar y extraescolares.

El Diccionario Enciclopédico Larousse (2004) también define a la competencia por su aplicación a aspectos comerciales e industriales, considerándola como “el conjunto de conocimientos, cualidades, capacidades y aptitudes que permiten discutir, consultar y decidir sobre lo que concierne al trabajo”. La definición se vuelve una explicación muy amplia y hace considerar que la competencia contiene un conjunto de estructuras diversas mediante las cuales se define lo que es exigible en un trabajo, implicando que los conocimientos deben ser aplicados, más que ser solamente teóricos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a la cual nuestro país pertenece, en su proyecto sobre “Definición y Selección de Competencias” (2002) para la transformación de las instituciones educativas y programas de educación, explica a las competencias como “la habilidad de cumplir con éxito las exigencias complejas, mediante la movilización de los prerrequisitos psicosociales. De modo que se enfatizan los resultados que el individuo consigue a través de la acción, selección o forma de comportarse según las exigencias”.

Complementa esta definición con la siguiente adición: “cada competencia es la combinación de habilidades prácticas, conocimientos (incluidos conocimientos tácitos), motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que pueden movilizarse conjuntamente para que la acción realizada en una situación determinada pueda ser eficaz” (Zavala y Arnau, 2007).

Las definiciones presentadas de las competencias para los ámbitos del trabajo y de la educación tienen en común dos aspectos, se refieren a tres componentes específicos: propiedades psicosociales de la persona (actitudes, habilidades, destrezas, valores, etc.), orientación cualitativa (éxito) hacia una práctica específica y formas de acción o procedimientos de ejecución adecuados a la práctica a realizarse (eficiencia y eficacia).

Sin embargo, se observa que las definiciones y componentes atribuidos a la “competencia”, en la medida que sirven como parámetros a cumplirse en tareas mayormente complejas, se vuelven cada vez más amplias y pierden cierta especificidad.

En realidad, no se debe olvidar que la competencia es un atributo de la persona, porque es el recipiente de la competencia, es quien debe ser competente. Es quien procede a hacer las acciones cumpliendo normas y especificaciones con respecto a la tarea prescrita. Por ello planteamos que, en términos generales, podemos definir a la competencia como la posesión de un conjunto de habilidades, conocimientos y aptitudes que permiten desarrollar con calidad y eficiencia una tarea específica, una actividad especializada o un trabajo requerido y sujeto a normas definidas.

Las aptitudes pueden referirse a aspectos psicosociales como las actitudes, los valores o destrezas. En términos educativos, la competencia implica el manejo exitoso de conocimientos, aptitudes, actitudes y procedimientos para adquirir un aprendizaje claramente estipulado en términos de su aplicabilidad a problemas y situaciones de la realidad o al cumplimiento práctico de las temáticas de un currículo dado.

Cuando la materia a ser aprendida —en nuestro caso los valores—, especifica competencias que tienen que ver con aspectos muy abstractos, el procedimiento didáctico adquiere una gran relevancia, pues es el constitutivo fundamental, el cual deberá tener la propiedad de facilitar la mayor generalización de lo aprendido. Por ello es que se ha sugerido emplear la técnica de los “escenarios”.

El aprendizaje de competencias a través de escenarios

Como hemos mencionado en apartados anteriores, el desafío de educar en valores no sólo implica la adopción de una aproximación teórica y evaluativa, sino además de las estrategias didácticas a partir de las cuales se pretende formar al educando.

En este sentido, diversos autores han puesto de manifiesto la idoneidad de los “escenarios” como estrategia didáctica para educar en valores, debido a su versatilidad, emulación de situaciones reales cercanas a la vivencia de los educandos, alto nivel para producir motivaciones, estimular sensibilidades y la capacidad para propiciar el involucramiento de los participantes (Brady, 2011; Noguera et al., 2000)

Así, el escenario connota un espacio donde se desarrolla una acción e interacción de personajes, representando un conjunto de hechos, eventos y componentes físicos y abstractos que otorga significado y ciertos límites a los acontecimientos que en él se dan, todo ligado por un argumento central.

Asimismo, en su expresión más simple, los escenarios requieren la ejecución de competencias que movilizan un conjunto de conocimientos, procedimientos y valores, para la toma de decisiones y la resolución de situaciones problemáticas que implican juicios de valor y de razonamiento ético.

Cabe señalar que respecto al componente actitudinal de las competencias, las soluciones a dichas problemáticas no sólo promueven el aprendizaje de un valor específico, sino que presentan una interrelación de valores debido a que existe un complejo entramado de factores, situaciones, condiciones, personas y grupos de interés diverso que entran en conflicto para la resolución de cada escenario.

Debido a lo anterior, los escenarios proporcionan a los participantes recursos muy ricos para derivar sentidos y significados que les permiten comprender los valores y su importancia en el acontecer humano y colectivo, gracias a su inmersión en procesos mnémicos de reconstrucción, recolección, evocación y reconocimiento de valores, que facilitan su aprendizaje y transferencia a contextos más amplios de la vida cotidiana (Cappello, 2006).

A partir de los principios señalados, los escenarios plantean situaciones de aprendizaje de acuerdo con el nivel del desarrollo social, cognitivo y moral del educando, siendo éstos más sencillos para el nivel preescolar y más complejos para los niveles superiores.

Por tanto, las temáticas que se abordan a través de los escenarios tienen la peculiaridad de integrar argumentos obtenidos de la experiencia cotidiana de las familias, escuelas y comunidades.

Finalmente, es conveniente señalar que los maestros pueden introducir variantes, cambios o ajustes en la aplicación de los escenarios, dependiendo de las condiciones propias en que se encuentran la escuela, las características de los estudiantes y el grupo, el grado de participación de los padres de familia y el contexto de la comunidad, así como de las necesidad de formación establecidas en el programa del curso (Cappello, 2006).

Competencias docentes para los profesores de educación en valores

Al igual que los alumnos, pensamos que quien pretenda educar en valores debe dominar un conjunto de competencias. Esto es en particular relevante, en tanto que la materia que el alumno debe dominar no se refiere a aspectos materiales o de conocimiento accesible, que pueden ser transmitidos fácilmente por una metodología instruccional. El maestro debe poseer ciertas competencias que le permitan realizar con efectividad la educación en valores.

¿Qué competencias son las indicadas para que el maestro eduque en valores? Éstas, de acuerdo con varios autores (García y Puig, 2007:8), son un conjunto de atributos personales y profesionales cuyo dominio puede ser mejorable. El educar en valores presenta para el maestro una cierta paradoja. Quien quiera que sea y de cualquier nivel educativo al que se dedique, por ser una persona y un ciudadano, está preparado para educar en valores.

La nueva pedagogía aboga no por una orientación selectiva sin fundamentos, sino por una pedagogía mayormente inclusiva, con el objeto de asegurar mediante la equidad una verdadera igualdad de oportunidades para todos. Esto de ninguna manera significa abolir el esfuerzo de los educandos en su obligación académica, sino encaminar la educación hacia una más cercana enseñanza personalizada, que permita adecuar la didáctica a las características propias del educando.

Esto nos lleva de la mano a abrogar, en la comunidad educativa, prejuicios en función del género, cultura y clase socioeconómica. Dentro de las muchas competencias que el maestro debe poseer, destacan siete competencias básicas que el educador debe tener para educar en valores:

  • 1. Tener conciencia de que paralela a la revolución educativa se requiere de una firme y amplia educación en valores.
  • 2. Ser él mismo.
  • 3. Reconocer a los otros.
  • 4. Ser facilitador del diálogo.
  • 5. Regular la participación.
  • 6. Trabajar en equipo.
  • 7. Contribuir a hacer una escuela mejor.

Es importante que los docentes tengan presente que el aprendizaje por competencias es un indudable avance de la didáctica. Sin embargo, debemos comprender que su aplicación requiere de un cuidadoso análisis, no sólo de lo que debe ser aprendido, sino de su naturaleza y componentes. En la medida en que nos aproximamos a temáticas que involucran aspectos de dimensiones psicológicas y subjetivas, se requerirá de una mayor exigencia pedagógica y la construcción de aprendizajes con base en más complejas competencias. En definitiva, el éxito de la educación en valores estará en función del nivel de competencias que posean los docentes para formar a los estudiantes en el complejo mundo de los valores.

La evaluación de competencias cívicas y éticas: principios e instrumentos

¿Cómo se evalúan las competencias cívicas y éticas que aprenden y desarrollan los estudiantes a partir de su participación en procesos de educación en valores basada en escenarios?

Sin lugar a dudas, responder a esta pregunta implica, por un lado, tener claras las características de la evaluación por competencias y, por otro, disponer de un cierto dominio de los instrumentos que se pueden utilizar para llevarla a cabo.

En este sentido, la estrategía de educación en valores aquí presentada asume seis principios clave acerca de las características de la evaluación de competencias cívicas y éticas, considerando las orientaciones señaladas por los actuales programas oficiales de educación de nuestro país y respaldadas por la literatura especializada (Bolívar, 1998; San Martí, 2007; Zabala y Arnau, 2007).

1. Evaluar las competencias dentro de situaciones-problema.

El aprendizaje de competencias cívicas y éticas debe ser evaluado a partir de colocar a los estudiantes en escenarios que les planteen situaciones problemáticas más o menos similares a las que se pueden encontrar en la vida real, que les exijan analizar opciones de valor, realizar razonamientos éticos y tomar decisiones respecto a los esquemas de actuación más adecuados para resolver tales situaciones. Es decir, se requiere realizar una evaluación contextualizada de la vivencia de las actitudes y valores.

2. Evaluar las competencias a partir de los aprendizajes esperados.

Cada escenario establece un conjunto de aprendizajes o desempeños esperados que se constituyen en los referentes que los docentes pueden utilizar para determinar actividades y productos adecuados que permitan obtener evidencias, así como los tipos de instrumentos e indicadores de logro. Lo anterior, con la finalidad de alinear los procesos de enseñanza-aprendizajeevaluación que se llevan a cabo en cada escenario.

3. Evaluar las competencias definiendo claramente las actividades de evaluación.

Esto significa que los docentes deben definir los productos o evidencias que consideran más apropiados para observar el aprendizaje logrado por los estudiantes, a partir de su actuación en cada escenario. Las actividades de evaluación de las competencias pueden ser diversas, dependiendo del nivel educativo, incluyendo producciones escritas y gráficas, proyectos colectivos, guiones, investigaciones documentales, registros y cuadros de actitudes de los alumnos, entre otras, que pueden compilarse en portafolios o cuadernos de trabajo a nivel individual, de equipo y/o grupal.

4. Evaluar las competencias en función del tipo de conocimiento.

Las competencias se componen de conocimientos conceptuales, procedimentales y actitudinales. Por tanto, los docentes deben especificar el tipo y grado de conocimiento que esperan que los estudiantes obtengan de cada uno de ellos. Considerando que el aprendizaje de cada uno de estos componentes se aprende de forma distinta, el profesor requiere evaluarlos mediante actividades e instrumentos específicos y diferenciados, que le permitan una observación y valoración lo más integrada posible, que informe de los conocimientos que el estudiante ha sido capaz de aprender y movilizar en un determinado escenario o contexto donde se lleve a cabo la actuación de competencias.

5. Evaluar las competencias mediante instrumentos de evaluación formativa y alternativa.

En primer lugar, la evaluación de competencias debe ser una evaluación formativa que guíe a los estudiantes respecto a sus procesos de aprendizaje y desarrollo gradual de determinadas competencias. Por otra parte, debe ser una evaluación alternativa, entendida como la recopilación de evidencias acerca de cómo los estudiantes procesan y completan tareas reales en un tema particular, como lo es el caso de los escenarios.

A diferencia de la evaluación tradicional, la evaluación alternativa permite que los docentes lleven a cabo cuatro actividades de evaluación importantes: 1. Informar a los estudiantes de las competencias que serán evaluadas; 2. Documentar el crecimiento de los estudiantes en un determinado momento, en lugar de compararlos entre sí; 3. Obtener información para adoptar decisiones sobre cómo posibilitar un ambiente de aprendizaje que contribuya en mayor medida al desarrollo de competencias, actitudes y valores, más que a amonestar el comportamiento cívico, ético y moral de los estudiantes; 4. Utilizar instrumentos con indicadores de logro explícitos y compartidos con los estudiantes, profesores y padres de familia.

Además, se debe situar la evaluación de las competencias y valores de acuerdo con el sistema de valores de las comunidades escolares y sociales en las que participan los estudiantes, procurando observar las repercusiones en las comunidades según la forma en que los valores son aplicados y practicados.

6. Evaluar las competencias implica asumir que el aprendizaje y desarrollo es diferente en cada alumno.

Esto requiere entender que los estudiantes no son seres humanos que reciben con pasividad las influencias del medio sin más, sino que, por el contrario, son agentes sociales que construyen activamente los conocimientos, actitudes y valores que consideran importantes para orientar su comportamiento.

Esto quiere decir que, en la actualidad, los estudiantes construyen su biografía individual más allá de los cánones institucionalizados, mediante complejos procesos que les permiten configurar un sistema de valores propio a partir de los valores, normas y roles que les ofrecen la familia, la escuela, la comunidad y los medios masivos de comunicación. Evidentemente, este proceso de construcción varía conforme las distintas edades; en los primeros años se centra en el aprendizaje de hábitos y normas, y en la adolescencia se basa principalmente en la adquisición de un razonamiento ético y moral más complejo.

Instrumentos para evaluar por competencias

De acuerdo con López e Hinojosa (2001), la evaluación de competencias a menudo se realiza mediante dos tipos de instrumentos de evaluación alternativa: técnicas de observación y técnicas de evaluación de desempeños. En nuestro caso, los maestros podrán realizar la evaluación de las competencias establecidas en los escenarios principalmente mediante tres instrumentos de observación: lista de cotejo, escala de actitud y rúbrica.

A continuación se ofrecen, a modo orientativo, definiciones, ejemplos y recomendaciones generales de los instrumentos que los profesores podrán utilizar para evaluar las competencias de los estudiantes en cada escenario que implementen en su clase.

Lista de cotejo

Consiste en un listado de palabras, frases u oraciones que a manera de indicadores permiten a los profesores identificar comportamientos esperados en el desempeño que tienen los estudiantes en ciertas tareas.

Los indicadores deben basarse en los conocimientos, procedimientos y actitudes que se pretendan evaluar en el escenario y deben anotarse en la hoja de registro del juicio, que permitirá la evaluación de las competencias observadas. Las frases de la lista de cotejo deben especificar el orden o secuencia de indicadores que se considere fundamental para el juicio valorativo. Frente a cada frase, palabra u oración, se incluyen dos columnas de valoración —Sí/No; Logrado/No logrado; Competente/No competente; etc.— en las cuales el observador anotará si lo que allí se plantea, está o no presente en lo que realiza el alumno o equipo observado.

Ejemplo de lista de cotejo, observación grupal

Recomendaciones para la elaboración de una lista de cotejo:

  • • Identificar cada uno de los conocimientos y comportamientos a ser observados y hacer una lista de ellos.
  • • Ordenar los comportamientos en la secuencia en que se espera que ocurran.
  • • Tener un procedimiento simple para marcar lo observado.

Escala de apreciación

Aunque es similar a la lista de cotejo, la escala de apreciación permite detectar el grado en que un sujeto presenta el rasgo evaluado, desde su ausencia o escasa presencia, hasta la posibilidad de tener el máximo de éste o de una determinada actitud o conducta mediante una escala gráfica, categórica o numérica, cuya gradación es politómica. En otras palabras, es importante que el instrumento cuente con una escala separada para cada característica, actitud o comportamiento que se desee valorar.

Ejemplo de escala de apreciación


Recomendaciones para la elaboración de una escala de apreciación:

  • • Determinar el rasgo a evaluar.
  • • Definir el rasgo.
  • • Elaborar indicadores —claramente observables— a partir de la definición elaborada.
  • • Especificar el orden o secuencia de los indicadores (si corresponde).
  • • Validar la relación lógica entre la definición del rasgo y los indicadores elaborados, a través del juicio de experto (validez de contenido).
  • • Seleccionar el tipo de escala para evaluar cada indicador. La escala de apreciación debe ser politómica, ya sea numérica, categórica o gráfica.
  • • Diagramar el instrumento.

Rúbrica

La rúbrica es un instrumento de evaluación basada en una escala de criterios y niveles de desempeño que permiten determinar la calidad de la ejecución de los estudiantes en unas tareas específicas.

En cuanto a su diseño o formato, la rúbrica se caracteriza por tener tres elementos clave: criterios, que se ubican al lado izquierdo; niveles de desempeño, colocados en la parte superior, y valoraciones o puntuaciones por nivel de desempeño en cada criterio evaluado.

Es importante señalar que la rúbrica es un instrumento de evaluación diseñado entre maestros y alumnos, en el que de manera negociada y explícita se establecen los criterios y niveles de desempeño que servirán para evaluar el dominio que demuestren los estudiantes en cada criterio.

Ejemplo de rúbrica, periódico mural


Recomendaciones para la elaboración de una rúbrica:

  • • Seleccionar los objetivos que fundamentan la tarea o trabajo a realizar.
  • • Identificar todos los posibles criterios que representan los comportamientos o ejecuciones esperadas por los estudiantes al ejecutar la tarea.
  • • Organizar los criterios por niveles de efectividad.
  • • Asignar un valor numérico de acuerdo con el nivel de ejecución.
  • • Cada nivel debe tener descritos los comportamientos o ejecuciones esperadas por los estudiantes.
  • • El estudiante debe conocer anticipadamente los criterios con los cuales será evaluado. Se recomienda que el estudiante se autoevalúe utilizando la rúbrica.

II. ORGANIZACIÓN CURRICULAR Y DIDÁCTICA DE LOS ESCENARIOS BASADA EN COMPETENCIAS CÍVICAS Y ÉTICAS

La estrategía de educación en valores que se presenta, apegada al enfoque basado en competencias de la asignatura Formación Cívica y Ética, está estructurada en tres apartados principales. En el primero se explica la organización curricular de los escenarios para la formación de competencias cívicas y éticas; en el segundo se presenta la estructura didáctica sugerida para el trabajo de los escenarios en el aula y, finalmente, se describe la organización temática de los escenarios, conforme a los propósitos y contenidos de dicha asignatura.

Organización curricular de los escenarios para la formación de competencias y valores

Los escenarios se organizan conforme a los siguientes dos criterios:

Criterio de organización 1. Desarrollo gradual de las competencia

Los escenarios se organizan atendiendo el criterio de desarrollo gradual de las competencias cívicas y éticas establecido en la asignatura Formación Cívica y Ética (SEP, 2009). Como ejemplo, la tabla siguiente muestra una visión rápida y global de las temáticas, valores y aprendizajes esperados para el trabajo gradual de la competencia 1 (Conocimiento y cuidado de sí mismo) a lo largo de los años escolares.


Criterio de organización 2. Selección de valores conforme a la asignatura Formación Cívica y Ética

Los escenarios promueven la formación de los estudiantes en los valores establecidos en el programa de la asignatura Formación Cívica y Ética: respeto a la dignidad humana, justicia, libertad, igualdad, equidad, solidaridad, responsabilidad, tolerancia, honestidad, aprecio y respeto de la diversidad cultural y natural (SEP, 2009).

De acuerdo con el Modelo Axiológico de Educación Integral propuesto por Gervilla (2000), estos valores vendrían a ser parte de un conjunto mayor de valores (con sus respectivos antivalores), clasificados a partir de cinco dimensiones de la persona, como valores corporales, intelectuales, afectivos, individuales, estéticos, morales, sociales, instrumentales-económicos y religiosos (ver además Seijo, 2009). Según esta clasificación, podemos entender, por ejemplo, que la libertad es considerada como un valor individual o liberador, mientras que la tolerancia y la justicia son consideradas como valores morales.

Categorización de valores basada en el Modelo Axiológico de Educación Integral de Gervilla (2000)

Estructura didáctica de los escenarios

La estructura didáctica de los escenarios utilizados para la formación de competencias y valores cívicos y éticos se basa en los elementos clave concentrados en la Tabla de Escenarios por Competencias, esperando que éstos orienten y faciliten a los docentes su aplicación en los bloques y grados correspondientes a cada uno de ellos. Se muestra a continuación dicha estructura.

Descripción del escenario

Describe en términos globales los temas y actividades que realizarán los estudiantes a través del escenario y sirve, por tanto, para orientar el trabajo del docente.

Bloque

Especifica el nombre del bloque al que corresponde el escenario.

Competencias

Detalla las competencias foco y relacionadas cuya adquisición se promueve a través del escenario.

Aprendizajes esperados

Enlista los aprendizajes esperados del escenario, vinculados a los aprendizajes esperados del bloque.

Valores

Enlista los valores en los que se enfoca el escenario.

Escenario

Consiste en situaciones dilemáticas que los estudiantes deben resolver activamente y con ayuda de docentes, familiares o miembros de la comunidad, y que facilitan la construcción de aprendizajes significativos propios y compartidos sobre determinados valores. En otras palabras, los escenarios consisten en situaciones problemáticas de la vida personal y social en las que los estudiantes necesitan tomar decisiones que involucran una postura ética o la formulación de juicios de valor, mediante el desarrollo y aplicación de competencias cívicas y éticas específicas.

Estrategia didáctica

La estrategia didáctica ofrece una secuencia detallada de las actividades de inicio, desarrollo y cierre que, a modo de sugerencia, puede utilizar el profesor para implementar el escenario en el aula, incluyendo además actividades para el trabajo de las competencias del escenario en el ámbito escolar o de la vida cotidiana del estudiante. Las actividades están diseñadas para facilitar la evaluación de los aprendizajes conceptuales, procedimentales y actitudinales asociados a las competencias y aprendizajes esperados implicados en cada escenario. Es importante recordar que dichas actividades podrán ser ajustadas, conforme a la experiencia del docente, las condiciones y situaciones contextuales de la escuela y las necesidades formativas del grupo clase, con la finalidad de que el escenario sea lo suficientemente flexible para la educación efectiva de los valores.

La estrategia didáctica del escenario en términos del inicio, desarrollo y cierre, está diseñada para ser implementada en el aula en una duración máxima de 45 minutos; sin embargo, las actividades del ámbito escolar o de la vida cotidiana deberán ser realizadas y revisadas en sesiones posteriores de la propia asignatura de Formación Cívica y Ética o de otras asignaturas mediante el trabajo transversal.

Evaluación

La evaluación del aprendizaje de las competencias cívicas y éticas se realiza de manera formativa mediante la recopilación de evidencias derivadas de actividades y productos tales como:

  • La participación individual de los alumnos en las actividades de inicio y desarrollo del escenario.

  • La producción de ejercicios escritos derivados de las actividades de cierre del escenario, tanto individuales como de equipo.

  • Los productos, actividades y proyectos individuales o colectivos establecidos en los escenarios para aplicar las competencias cívicas y éticas en el ámbito escolar o de la vida cotidiana de los estudiantes. Dichos productos deberán ser evaluados mediante rúbricas o listas de cotejo diseñadas por el docente conforme los indicadores de rendimiento o criterios de desempeño que considere pertinentes para los estudiantes de acuerdo a su grado escolar y desarrollo individual. A través de tales rúbricas o listas de cotejo el docente podrá determinar los conceptos, procedimientos y valores necesarios para evaluar las competencias cívicas y éticas en cada escenario.

  • Para el seguimiento y control de la evaluación individual y grupal, el profesor(a) podrá utilizar el portafolio de evidencias de cada alumno y podría llevar un portafolio de la clase, en el que se recopilen los productos generados de las actividades de equipo y de todo el grupo.
Organización temática de los escenarios

Los escenarios de la educación en valores pretenden la formación de los alumnos en las competencias para la vida, la actuación ética y la ciudadanía responsable. Para llevar esto a cabo, los escenarios propuestos giran alrededor de temáticas como el cuidado de la salud, la prevención de accidentes, el ejercicio de la libertad a través de las decisiones responsables, la organización y cooperación para realizar una actividad, el cuidado de los recursos naturales y públicos, el diálogo ante la resolución de conflictos, la solidaridad y participación ante desastres naturales, los derechos y obligaciones de los niños y jóvenes, y la democracia como ejercicio para realizar acuerdos del bien común.

Estas temáticas se ajustan a los propósitos y contenidos establecidos en la asignatura Formación Cívica y Ética, y se eligieron con la finalidad de facilitar la implementación de los escenarios de manera vinculada y complementaria a las actividades de la asignatura (SEP, 2009). En este sentido, es necesario señalar que, para la realización del modelo de educación en valores, el docente tiene la libertad de aplicar los escenarios de manera flexible, adaptando y/o creando actividades o procedimientos formativos diferentes a los sugeridos en la sección Estrategia didáctica, considerando las características del grupo, las condiciones del aula, los tiempos y recursos materiales de que dispongan los estudiantes y la escuela, entre otras condiciones.

En cada escenario se sugiere una gama de posibilidades, de las cuales los docentes podrán elegir aquéllas que se adecuen a las necesidades e intereses del grupo, con el fin de lograr los aprendizajes esperados de los estudiantes.


  • Bloque I

    De la niñez a la adolescencia.

  • Competencias:

    Foco: Conocimiento y cuidado de sí mismo.

    Relacionadas: Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad.

  • Valores:

    Respeto a sí mismo y los demás, Cuidado de la salud y de la integridad personal, Responsabilidad.

  • Aprendizajes esperados:

    Conoce las medidas necesarias para la prevención de adicciones.

    Reflexiona sobre la importancia de tomar una actitud positiva ante situaciones adversas de la vida, para trazarse metas y esforzarse por alcanzarlas.

Escenario 1

Transformando mi vida

Descripción

En el escenario “Prevenir adicciones”, José, un adolescente de 12 años, es presionado por su tío Enrique para ingerir alcohol. El escenario es enriquecedor porque pretende que los niños tomen conciencia acerca de la presión social que pudieran sufrir por parte de los amigos y parientes. Asimismo, que aprendan, fomenten y lleven a la práctica los valores del respeto a ellos mismos y a los demás, así como del cuidado de la salud y de la integridad personal.

Escenario

A través del escenario los alumnos aprenderán la importancia de adoptar una actitud positiva como herramienta para superar los obstáculos inesperados que la vida nos presenta. Asimismo, la autodeterminación de plantear un proyecto de vida con base en el reconocimiento de las diferentes capacidades y ante posibles contingencias.

Una tarde, Enrique le dijo a su hermano: —Ya no quiero saber nada, Alonso... si ya no puedo jugar futbol, mi vida se ha terminado… ¡y todo por haber tomado tanto alcohol! Además, la gente siempre me hace a un lado.

Alonso le contestó: —Eso no es cierto, nadie te hace a un lado. Desde que ocurrió el accidente te has vuelto solitario y corajudo. Si algunas personas se alejan un poco, es porque no saben si vas a estar de mal humor, si les vas a decir algo negativo, o si los vas a ignorar. Creo que ya es tiempo de que salgas adelante. Sé que adoras el futbol, pero hay otras cosas que puedes hacer.

Con el ceño fruncido Enrique exclamó: —¿Ah, sí? ¿Cómo qué? ¡Dime!

Alonso, viendo la desesperación de su hermano, le contestó: —Pues puedes practicar natación, o puedes participar en carreras con personas que están en una situación como la tuya… Podrías llegar a ser un gran atleta paralímpico, deberías tomar su ejemplo. Tienes todo el potencial, es cuestión de que te decidas y reorientes tu vida, ésta no ha terminado por el hecho de que ya no puedas jugar futbol.

Además, podrías dar tu testimonio a muchos jóvenes que tienen problemas con el alcohol y animarles para salir adelante con tu ejemplo y decirles que la vida tiene sentido a pesar de las adversidades. ¡Tus limitaciones están en tu mente!

Enrique le contestó: —¿Qué no me ves cómo estoy? ¡A mí lo que me gusta es jugar futbol y así, como estoy, soy un inútil!…

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    ¿Cuáles son tus metas en la vida y qué necesitas para lograrlas?

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito escolar:

    Investigar qué acciones se pueden llevar a cabo para la prevención de adicciones. Para ello, realizar un collage con imágenes de dichas actividades.

    Exponer los trabajos al resto del grupo.

  • Sugerencias de evaluación:

    Collage de acciones y/o actividades que son útiles para prevenir adicciones.

    Valorar las participaciones de los alumnos, así como las respuestas a las preguntas del Cuaderno de Trabajo.

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de los alumnos a partir del título del escenario y de los siguientes cuestionamientos:

    ¿Alguna vez han tenido algún problema? ¿Cómo lo han superado?

Desarrollo

  • Pedir a un alumno que mediante la modalidad de audición de lectura presente a sus compañeros el escenario “Transformando mi vida”.
  • Solicitar a los alumnos reflexionar sobre las ideas planteadas en el texto y compartir opiniones respecto a las siguientes preguntas:

    ¿Qué situaciones pueden orillar a los adolescentes a consumir alcohol?

    ¿Qué daños ocasiona el consumo del alcohol en nuestra salud y en nuestra vida en general?

    ¿Qué piensas de la actitud de Enrique?

    ¿Qué piensas de los consejos de Alonso?

    ¿Cómo podemos enfrentarnos a situaciones adversas que se presentan en la vida?

    ¿Reconocemos nuestros potenciales, intereses y nuestras características?

Cierre

  • Concluir reflexionando con el grupo sobre las consecuencias del consumo de alcohol, haciendo énfasis en la superación de situaciones difíciles ocasionadas por dicho consumo y/o por causas diversas.
  • Bloque II

    Tomar decisiones conforme a principios éticos para un futuro mejor.

  • Competencias:

    Foco: Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad.

    Relacionadas: Manejo y resolución de conflictos.

  • Valores:

    Libertad, Respeto, Tolerancia, Equidad.

  • Aprendizajes esperados:

    Establece mecanismos que le permiten enfrentar situaciones que le provocan miedo, frustración o enojo.

    Explica su postura ante situaciones que considera que estarían violentando los derechos fundamentales de los demás.

Escenario 2

Problemas en mi casa

Descripción

En últimas fechas, la presencia de la violencia física y emocional en los hogares mexicanos nos obliga a rescatar y promover valores que respeten la integridad y dignidad de las personas. Mediante este escenario, el alumno aprenderá a reconocer situaciones en el seno familiar y su contexto próximo que se pueden convertir en factor de riesgo para su salud física y mental.

Escenario

Manuel es padre de familia y últimamente ha estado teniendo problemas cuando llega a casa…

—¡Martha! Ya llegué y tengo hambre… ¡apúrate a servirme la cena!

Martha, su esposa, le contestó, saludando: —Hola, ¿cómo estás, mi amor? ¿Cómo estuvo tu día?

Manuel le respondió: —Ahorita no quiero saber nada del trabajo, no quiero hablar de cosas de la oficina... Me la paso trabajando todo el día y no me pagan lo suficiente… Además de todo, llego a mi casa y no me sirves de cenar…

En eso, Silvia, su hija, entró a la cocina con un cuaderno en la mano: —¡Hola, papá! ¡Qué bueno que ya llegaste!, ¿me ayudas a terminar mi tarea?

—¡Déjame descansar! —le dijo con voz fuerte su papá—. Además, ¿qué estuviste haciendo toda la tarde para que no hayas hecho la tarea? Es tu tarea y la debes hacer tú sola.

Silvia le contestó: —Pero, papá… es que hay unas cosas que no entiendo…

—No te voy a ayudar, las cosas las tienes que hacer por ti misma —insistió Manuel—. Si no, cuando seas mayor, vas a esperar que hagan todo por ti…

Silvia estaba a punto de responder cuando de pronto entró Arturo, su hermano, con un balón de futbol, diciendo: —¡Hola, papá, qué bueno que llegaste!, ¡vamos a jugar!

Ante toda esta situación, Manuel le dijo a su esposa, elevando la voz: —¡Martha!, ya ni me sirvas la cena, ya te tardaste mucho y estos niños me desesperan, ya no soporto esta situación… Ya me voy…

—¿Por qué Silvia se fue llorando, mamá? —preguntó Arturo—. ¿Y por qué mi papá dijo esas cosas?

Su mamá le contestó: —Tu papá está cansado… No le hagas caso, hijo.

Después de varios días con la misma situación, Martha decidió hablar con Manuel.

—Oye, Manuel, ¿qué está pasando?, todos los días llegas molesto y uno no tiene la culpa de tus problemas en tu trabajo...

Manuel la interrumpió: —¡Ya vas a empezar!...

Su esposa le contestó: —¡Es en serio! Los niños y yo siempre la llevamos por culpa de tus problemas en el trabajo…

—No es sólo eso —añadió Manuel—, son también los niños. Cuando llego, uno quiere que juegue con él y la otra que le ayude a hacer la tarea… ¿No estás tú aquí, todo el día, para ayudarlos y atenderlos?

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    Pedir a los alumnos que respondan las siguientes preguntas:

    - ¿Qué harías en caso de sufrir maltrato físico o verbal?

    - ¿Qué valores se deben fomentar para evitar sufrir algún tipo de maltrato?

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito de la vida cotidiana:

    Investigar qué instituciones en la comunidad brindan apoyo a personas maltratadas.

    Por equipo, elaborar un folleto con base en las respuestas a las preguntas del Cuaderno de Trabajo y a la investigación.

    Proporcionar los folletos a sus familiares y vecinos.

—Sí, pero también tengo muchas otras cosas que hacer, hay mucho trabajo en la casa, ¡yo no puedo hacerlo todo! —le respondió Martha.

—Yo aquí soy el hombre de la casa y mi único deber es traer dinero para mantenerla, no es estar batallando con los niños.

—Pues si de eso se trata, yo también puedo trabajar para traer dinero a la casa…

—¡Estás loca!, las mujeres están para cuidar a los hijos y para tener la casa limpia...

—¿Quién lo dice? ¿Tú?, no me digas…

Silvia y Arturo, escuchando a su papá y su mamá discutir desde hacía un rato, intervinieron, exclamando: —¡Ya no peleen!...

Su papá les contestó fuertemente: —¡Ustedes váyanse a su cuarto y no se metan!

Mientras, Martha siguió diciéndole a su marido: —Si yo quiero, me meto a trabajar y punto—, a lo que Manuel le respondió: —Ya te dije que no lo vas hacer, ¡yo aquí soy el jefe de la casa y se hace lo que yo diga!

Cansada, Martha terminó la conversación, diciendo: —Me voy a dormir, ya no quiero discutir contigo, ¡eres un grosero!…

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de los niños y las niñas implementando la técnica de lluvia de ideas. Utilizar los siguientes cuestionamientos como guía:

    ¿Qué es el maltrato físico y verbal?

¿Cuáles son las causas que llevan al maltrato físico o verbal entre los miembros de una familia?

¿Qué consecuencias pueden tener las personas maltratadas?

¿Quién o quiénes les pueden ayudar a las personas que sufren maltrato?

¿Por qué creen que algunas personas maltratan a otras?

Desarrollo

  • Mediante la modalidad de audición de lectura, presentarle a los alumnos el escenario “Problemas en casa“.
  • Formar equipos de trabajo, discutir y resolver en equipo las siguientes cuestiones:

    ¿Qué tipo de maltrato se presenta en el escenario? ¿Cómo lo identificaste?

    ¿Quién consideras que tiene la razón en la discusión, Martha o Manuel?, ¿por qué?

    ¿Qué deberían hacer Silvia y Arturo para tratar de solucionar la discusión de sus padres?

    ¿Coincides en que las mujeres sólo deberían cuidar a los hijos y atender la casa?, ¿por qué?

    ¿Qué ocasionó la discusión?

Cierre

  • Seleccionar un representante por equipo, quien dará lectura a las respuestas de las preguntas anteriores.
  • En grupo, establecer conclusiones generales, rescatando los valores del respeto, la tolerancia, la igualdad y la libertad dirigidos a evitar el maltrato físico y verbal en el hogar. Utilizar ejemplos de la vida cotidiana para ilustrar situaciones en las que dichos valores contribuyen a evitar la violencia. Motivar la participación de los alumnos.
  • Sugerencias de evaluación:

    Participación al momento de responder a las preguntas del escenario.

    Redacción de las respuestas a las preguntas por equipo (integrarlas en el Cuaderno de Trabajo).

    Investigación y elaboración del folleto.

  • Bloque III

    Desafíos de las sociedades actuales.

  • Competencias:

    Foco: Respeto y aprecio de la diversidad.

    Relacionadas: Manejo y resolución de conflictos.

  • Valores:

    Tolerancia, Respeto, Igualdad.

  • Aprendizajes esperados:

    Formula opiniones sobre las relaciones de interdependencia social que generen situaciones de inequidad y de injusticia.

    Manifiesta posturas de rechazo ante situaciones de discriminación y racismo que se presentan en la vida cotidiana y aquellas que promueven los medios de comunicación.

Escenario 3

Aquí no hay distinciones

Descripción

En el escenario “Aquí no hay distinciones”, Toño es un niño con discapacidad física. Es un nuevo alumno en el grupo de sexto grado y es víctima de la discriminación por parte de sus compañeros. El escenario es enriquecedor porque pretende que los niños tomen conciencia acerca de la discriminación. Asimismo, que aprendan, fomenten y lleven a la práctica los valores de la tolerancia, el respeto y el aprecio a la diversidad e igualdad.

Escenario

A una semana de haber comenzado el ciclo escolar, un nuevo alumno ingresó a la escuela. Toño era un niño alegre, responsable, amigable y con muchos sueños por cumplir, sólo que tenía una discapacidad. Él no podía caminar y, por lo tanto, se trasladaba en una silla de ruedas. A pesar de esto, él siempre se esforzaba por lograr las mejores calificaciones y por tener muchos amigos.

Cuando llegó a la escuela, sus padres solicitaron una beca a la Dirección, ya que su situación económica no era del todo buena. Cuando la directora vio sus boletas de calificaciones de los ciclos escolares anteriores, decidió otorgarle la beca, ya que eran excelentes.

El primer día que Toño llegó a la clase, sus compañeros no dejaban de observarlo. Él sentía sus miradas, pero sólo se concentraba en la clase y trataba de no poner atención a los murmullos que se oían a su alrededor, pues se sentía incómodo por la situación.

Luis: —¿Se dan cuenta de que no puede caminar?

María: —Sí, pero yo escuché que sus calificaciones son excelentes…

José: —¿Y de qué le sirven sus buenas calificaciones si no puede caminar?…

Pedro: —Seguramente es un ñoño, por eso le dieron la beca…

Juan: —¡Qué flojera me da!...

Fernanda: —Dejen ya de molestarlo, ¿les gustaría que hablaran así de ustedes si estuvieran como él?

La maestra Julia, al percatarse de lo que pasaba en el salón, decidió hacer una pausa en la clase de Matemáticas, y cambiar a un nuevo tema…

Maestra: —Niños, ¿alguien me pude decir qué es la discriminación? Levantando su mano, por favor…

En ese momento, sólo Toño levantó su mano…

Maestra: —Dime, Toño…

Toño: —La discriminación, maestra, es…

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    Investigar, con la ayuda de algún familiar, cuáles son los tipos de discriminación que existen y qué grupos sociales son mayoritariamente discriminados en la comunidad o en el país.

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito escolar y de la vida cotidiana:

    Con base en el resultado de las investigaciones individuales, consensar la información y elaborar un cartel donde se informe acerca de la discriminación, sus tipos y cómo se puede evitar.

    Exponerlo en alguna actividad cultural de la institución.

    Solicitar a los alumnos que compartan la actividad realizada con sus familiares.

  • Sugerencias de evaluación:

    Participación individual durante la actividad de las preguntas.

    Elaboración del final del escenario por parte del equipo. Evaluar mediante una rúbrica o lista de cotejo si enfatizan los valores señalados.

    Evaluación de los resultados de la investigación solicitada.

    Elaboración del cartel de forma grupal.

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de las niñas y de los niños implementando la técnica de lluvia de ideas sobre el tema del escenario, a partir de las siguientes preguntas:

    ¿Qué es la discriminación?

    ¿A través de qué actitudes se manifiesta la discriminación a personas con discapacidad física?

Desarrollo

  • Mediante la modalidad de audición de lectura, presentarle a los niños el escenario “Aquí no hay distinciones”.
  • Forma equipos y solicita a los alumnos compartir opiniones respecto a las siguientes preguntas para reflexionar y apoyar la comprensión de los temas y valores del escenario:

    ¿Cuál es el problema que se presenta en el escenario?

    ¿Es correcta la actitud de Luis, María, José, Pedro y Juan? ¿Por qué?

    ¿Es correcta la actitud de Fernanda? ¿Por qué?

    ¿Por qué crees que la maestra decidió cambiar al tema de la discriminación?

    ¿Qué valores manifiestan los personajes del escenario?

Cierre

  • En equipo, elaborar un final al escenario, manifestando cómo consideran que la maestra resolvió el problema de discriminación hacia Toño y qué valores deben adoptar los personajes del escenario.
  • En plenaria, un representante de cada equipo expone y argumenta sus respuestas.
  • Elaborar conclusiones de forma grupal con base en la reflexiones realizadas por equipo. Registrarlas en el Cuaderno de Trabajo.
  • Bloque IV

    De la niñez a la adolescencia.

  • Competencias:

    Foco: Respeto y aprecio de la diversidad.

    Relacionadas: Apego a la legalidad y sentido de justicia.

  • Valores:

    Solidaridad, Responsabilidad, Justicia.

  • Aprendizajes esperados:

    Reconoce las diferencias y las semejanzas que hay entre las personas en cuanto a género, aspecto físico y condición social.

Escenario 4

La Casa Hogar

Descripción

En el escenario “La Casa Hogar”, Emmanuel muestra una actitud de egoísmo al negarse a dar una cooperación económica para ayudar a los niños de una casa hogar, argumentando que no es su problema. El escenario es enriquecedor porque pretende propiciar en los niños la reflexión acerca de valores como la solidaridad y la responsabilidad, así como que aprendan, fomenten y lleven a la práctica dichos valores en diferentes ámbitos de su vida cotidiana.

Escenario

Un jueves por la mañana la señora Diana se disponía a llevar a Emmanuel y a Karina a su escuela. Al llegar a un cruce de avenidas, el semáforo cambió a rojo y un joven que estaba ahí abordó a la señora Diana, pidiéndole cooperación para ayudar a los niños huérfanos de una casa hogar…

La señora Diana tomó su bolso y empezó a buscar monedas, pero se dio cuenta de que no llevaba… Les pidió a Emmanuel y a Karina que le dieran al joven las monedas que ella acababa de darles para que gastaran a la hora del recreo…

Emmanuel contestó: —¿Y yo por qué tengo que darles dinero? No es mi problema, que se las arreglen como puedan…

Karina accedió y amablemente le dio las monedas al joven…

El semáforo cambió y surgió la discusión entre Emmanuel y Karina:

—¡Qué feo eres, Emmanuel!, ¡qué te costaba darle las monedas al muchacho!, ¡qué tal si tú fueras un niño huérfano que necesitara de esas monedas! —dijo Karina…

—Cállate, tonta, pues no soy huérfano y, por lo tanto, no es mi problema —replicó Emmanuel…

—Dejen de discutir y tomen sus mochilas, que ya llegamos. ¡Vamos, que se hace tarde! Emmanuel, a la hora de la comida, platicaremos sobre esto —agregó doña Diana…

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    Solicitar al alumno que investigue acerca de la siguiente temática: ¿Cuáles son las problemáticas que se derivan de la desigualdad social?

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito escolar:

    Investigar si en su comunidad o estado hay grupos gubernamentales o asociaciones privadas que desarrollen programas de apoyo a personas en condiciones desfavorables.

    En grupo, elaborar una lista y exponerla en el periódico mural de la escuela.

    Elaborar una propuesta de ayuda a personas en condiciones desfavorables, por ejemplo, niños de la calle, adultos mayores que viven solos, etc.

  • Sugerencias de evaluación:

    Participación durante la actividad de las preguntas.

    Evaluación de la investigación solicitada en el Cuaderno de Trabajo.

    Evaluación de la actividad solicitada para el ámbito escolar.

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de las niñas y los niños implementando la técnica de lluvia de ideas. Partir de las siguientes preguntas:

    ¿Qué es la solidaridad?

    ¿Es nuestra responsabilidad ayudar a personas de escasos recursos? ¿Por qué?

Desarrollo

  • Mediante la modalidad de audición de lectura, presentarle a los niños el escenario “La Casa Hogar”.
  • Formar equipos y solicitar a los alumnos que compartan opiniones con respecto a las preguntas que se presentan a continuación, para reflexionar y apoyar la comprensión de los temas y valores del escenario:

    ¿Cuál es el problema o dilema que se plantea en el escenario “La Casa Hogar”?

    ¿Es correcta la actitud de Emmanuel? ¿Por qué?

    ¿Es correcta la actitud de Karina? ¿Por qué?

    ¿Es correcta la actitud de doña Diana? ¿Por qué?

    ¿Qué valores manifiestan doña Diana, Emmanuel y Karina?

Cierre

  • En plenaria, compartir sus respuestas a los cuestionamientos.
  • Elaborar conclusiones de forma grupal, enfatizando los valores de la solidaridad y la responsabilidad. Registrarlas en el Cuaderno de Trabajo.
  • Bloque V

    Solución de conflictos con apego a los derechos humanos y sin violencia.

  • Competencias:

    Foco: Manejo y resolución de conflictos.

    Relacionadas: Apego a la legalidad y sentido de justicia.

    Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad.

  • Valores:

    Respeto a sí mismo y a los demás, Diálogo, Equidad, Justicia, Respeto.

  • Aprendizajes esperados:

    Propone soluciones ante situaciones de conflicto, tomando en cuenta la opinión de los demás en sus ámbitos de participación.

Escenario 5

¡Acabemos con el maltrato escolar!

Descripción

Se presenta una situación de maltrato escolar, donde el alumno, a través del escenario, aprenderá que mediante el diálogo y la participación se busca erradicar dicha problemática.

Escenario

—¡Oye, Aldo! —dijo Juan, empujándolo levemente—. ¡Quiero un refresco!

—¡Pues cómpralo tú, Juan! —respondió Aldo, bajando la cabeza.

—¿Qué dijiste? —dijo Juan, alzando la voz—. ¡Órale, dame el dinero!

—¡No, es mío! —gritó Aldo.

—¡Ay, ya quítaselo, Juan! —dijo Jesús—. ¡Y apúrate, va a venir la maestra!

—Sí, ya… ándale, seguro va llorar —dijo Pablo—. ¡Eres un llorón, Aldo!, ¡ya, mejor dános el dinero!

—¡Es mi dinero, no se los daré! —insistía Aldo.

—¡Que me lo des! —gritó Juan, arrebatándole el dinero de las manos a Aldo—. Y de una vez te digo, no quiero hacer la tarea de Español, y más vale que la tengas lista…

—¡Ya no quiero hacer tus tareas!, ¡ya no quiero darte mi dinero, ni mis dulces! —gritó Aldo y corrió al salón.

Ya estando en clase, la maestra pidió a Aldo que participara en una actividad y el niño, como venía pasando los últimos días, no lo quiso hacer. Así que, delante de todos, le preguntó a Aldo que si le pasaba algo, a lo que el niño respondió con una negativa.

—Aldo, algo raro está pasando contigo… hace días que no quieres participar, estás distraído… puedes confiar en mí —le dijo la maestra.

—Niños, si alguien sabe qué le sucede a su compañero, tiene que decírmelo para poder ayudarlo.

Claudia sabía lo que le pasaba a Aldo, pero tenía miedo de decirlo, pues estaba segura de que Juan y sus amigos le harían lo mismo a ella...

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    Por equipos, investigar diferentes aspectos sobre el tema del maltrato escolar.

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito de la vida cotidiana:

    Elaborar un folleto con base en lo realizado en clase y en la investigación para difundirlo en la institución.

  • Sugerencias de evaluación:

    Respuestas escritas.

    Participaciones individuales.

    Folletos elaborados.

    Evaluar la investigación mediante el diseño de una rúbrica.

    Incluir en la evaluación los productos elaborados en el Cuaderno de Trabajo.

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de los alumnos a partir del título del escenario, guiándose con las siguientes preguntas:

    ¿Saben qué es el maltrato escolar?

    ¿Alguna vez han sufrido de maltrato en la escuela?

    ¿Qué han hecho al respecto?

Desarrollo

  • Pedir a dos alumnos que, por turnos, den lectura al escenario “¡Acabemos con el maltrato escolar!”.
  • Por equipo, comentar las ideas centrales del texto y dar respuesta a las siguientes preguntas:

    ¿Qué piensas de la actitud de Juan y sus amigos?

    ¿Está bien lo que hacen?

    ¿Que harías si estuvieras en el lugar de Aldo?

    Y si fueras Claudia, ¿qué harías?

    ¿Qué es el maltrato escolar?

    ¿Conoces a alguien que sufra de maltrato escolar?

    ¿Qué debes hacer si llegaras a sufrir maltrato escolar?

    ¿Cuáles son las principales características de los niños que sufren maltrato escolar?

    ¿Cómo puedo ayudar a un compañero que sufre maltrato escolar?

¿Qué medidas podemos adoptar para erradicar el maltrato escolar?

Cierre

  • Por equipos de trabajo, y a partir de sus conocimientos previos y los comentarios realizados en el grupo, establecer acuerdos para elaborar medidas que promuevan erradicar el maltrato escolar.
  • Bloque VI

    Participación ciudadana.

  • Competencias:

    Foco: Participación social y política.

    Relacionadas: Sentido de pertenencia a la comunidad, la nación y la humanidad.

  • Valores:

    Uso racional de los recursos naturales, Cooperación.

  • Aprendizajes esperados:

    Establece acuerdos colectivos que impliquen la participación en acciones de beneficio común.

    Propone soluciones ante situaciones de conflicto, tomando en cuenta la opinión de los demás en sus ámbitos de participación.

Escenario 6

Cuidemos el agua

Descripción

A través del escenario, el alumno tomará conciencia de la importancia de la participación de los niños y las niñas para atender asuntos que implican un beneficio común.

Escenario

En la mañana, Juana barre el patio de su casa, junta la basura, la guarda en una bolsa y la deposita en el basurero. La saca cuando pasa el camión recolector. En la noche riega las plantas, porque dice que así aprovechan el fresco de la noche.

Sebastián abre la llave del lavabo, se moja las manos y toma la barra de jabón. Mientras se enjabona, deja correr el agua. Se enjuaga las manos, toma la toalla y se las seca. Finalmente, cierra la llave.

Para lavar su coche, Martha saca una cubeta con agua, trapos, cepillo, jabón y periódicos viejos. Con trapos húmedos limpia la carrocería y con el cepillo y el jabón lava las llantas. Limpia los vidrios con periódico.

Paulina usa el chorro de agua de la manguera para barrer la banqueta. La deja bien mojada y reluciente como espejo.

Un día en la escuela, al ir al baño, Martha se dio cuenta de que en varios de los sanitarios había fugas de agua. Al salir del baño corrió a donde se encontraban sus amigos jugando durante el recreo.

Martha: —Amigos, acabo de ir al baño y me di cuenta de que en varios de los baños hay fugas de agua. Creo que deberíamos decirle a la maestra Paty…

Sebastián: —Ni te apures, Martha, en el baño de los niños está así desde hace más de una semana…

Martha: —¿Qué? ¿y por qué nadie ha dicho nada?

Paulina: Ay, Martha, eso es cosa de la Dirección, nosotros nada tenemos que ver con eso, mejor sigamos jugando…

Juana: —Deberíamos, aunque sea, comentarle a don Beto, y él sabrá que hacer…

Sebastián: —Les diré algo... Miren, hay mucha agua tirada, yo me enteré de que don Beto tiene unos días libres, por eso no se han dado cuenta. Si vamos y le contamos a la maestra, seguramente cuando la directora se entere, nos pedirá que vengamos el sábado a barrer toda el agua que se ha tirado y a lavar los baños, como lo hacen cada fin de cursos…

Paulina: —Es verdad, mejor no hay que decir nada, ya si ellos solos se dan cuenta, pues ni modo…

Martha: —Pues yo le diré a la maestra lo que está pasando, para que ella le avise a la directora…

Juana: —Yo te acompaño, Martha…

Paulina: —Pues si por su culpa nos ponen a nosotros a barrer toda esa agua y a limpiar los baños, nos la van a pagar…

Martha: —¿Qué? y ¿por qué por nuestra culpa?

Sebastián: —Porque ustedes son las chismosas. Ustedes, como nuestras amigas que son, no deberían hacer nada que nos perjudique y, sin embargo, quieren ir a reportar algo que es problema de la escuela y a nosotros nos tocará pagar los platos rotos…

Juana: —Creo que Sebastián tiene razón, Martha… No vamos a perder a dos de nuestros mejores amigos por culpa de la escuela…

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    Pedir a los alumnos que contesten las siguientes preguntas:

    - ¿Qué valores se fomentan en el escenario?

    - ¿Cómo organizarías a tu comunidad para lograr acuerdos colectivos que conduzcan al beneficio de todos?

    - ¿Qué implicaciones sociales traería consigo el agotamiento del agua?

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito de la vida cotidiana:

    Elaborar un cartel para concientizar sobre el cuidado del agua.

    Compartir con los compañeros, familiares y vecinos el cartel elaborado.

  • Sugerencias de evaluación:

    Participación de las niñas y los niños para responder a las preguntas del escenario.

    Conclusiones de los equipos.

    Productos elaborados. (carteles).

Martha: —¡Son unos pesados! Voy a decirle a la maestra. Y tú, Juana, quédate con tus amigos…

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de los alumnos a partir del título del escenario y la siguiente pregunta:

    ¿Por qué es importante el agua para los seres humanos?

Desarrollo

  • Pedir a los alumnos que lean el escenario “Cuidemos el agua”.
  • En equipo, comentar las ideas centrales del texto basando la reflexión en las siguientes preguntas:

    ¿Con cuál de los personajes te identificas más?

    ¿Debería Martha apoyar la decisión de Juana de no perder a sus mejores amigos por culpa del problema que se presenta en la escuela?

    ¿La actitud de Martha ante la situación que se presenta en la escuela es buena?

    ¿De quién es responsabilidad cuidar el agua en el escenario?

    ¿Qué decisión tomarías si te encontraras en la misma situación de Martha y por qué?

Cierre

  • Comentar las conclusiones a las que llegó cada equipo con base en las preguntas anteriores. Rescatar la importancia del uso racional de los recursos naturales y la importancia de la cooperación para cuidar dichos recursos.
  • Comentar las conclusiones a las que llegó cada equipo con base en las preguntas anteriores. Rescatar la importancia del uso racional de los recursos naturales y la importancia de la cooperación para cuidar dichos recursos.
  • Bloque VII

    Los pilares del gobierno democrático.

  • Competencias:

    Foco: Apego a la legalidad y sentido de justicia.

    Relacionadas: Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad

  • Valores:

    Justicia, Solidaridad, Responsabilidad.

  • Aprendizajes esperados:

    Reconoce las consecuencias que se derivan del incumplimiento personal y colectivo de una norma.

Escenario 7

La avenida

Descripción

En el escenario “La avenida”, Ricardo, un niño de doce años, se convierte en testigo al presenciar cómo un conductor irresponsable atropella a una señora y se da a la fuga. El escenario es enriquecedor porque pretende propiciar en los niños la reflexión sobre los valores de la justicia, solidaridad y responsabilidad, que permita a su vez desarrollar el análisis crítico acerca del cumplimiento de las leyes y normas que nos permitan vivir en sociedad. Asimismo, que fomenten y lleven a la práctica dichos valores en diferentes ámbitos de su vida cotidiana.

Escenario

Ricardo tiene doce años y todos los días se va caminando a la escuela. Para llegar, tiene que cruzar por una avenida muy transitada, pero él confía en que hay un semáforo, que hace más fácil cruzar la calle por el paso de peatones.

Un día, Ricardo le comentó a su amigo:

—¿Qué crees, Ramón?, hoy casi me atropellan al cruzar la avenida… El semáforo estaba en rojo para los coches y pues yo me crucé, pero de repente, vi una camioneta que venía muy rápido y se pasó el alto… Yo corrí y alcancé a cruzar, pero por tantito y me atropella…

Ramón le contestó: —¡Noo!, pues ten mucho cuidado. Por lo menos te diste cuenta. ¡Imagínate si no la hubieras visto!...

Una tarde, cuando Ricardo se dirigía a su casa, observó que un conductor hablaba por celular y que no se percató que el semáforo estaba en luz roja. Se pasó el alto y atropelló a una señora que cruzaba en ese momento la avenida.

El conductor se dio a la fuga, pero Ricardo se había fijado en el número de la placa y se lo dio al policía de la patrulla que acudió al lugar. El policía le preguntó a Ricardo si podría reconocer al conductor y Ricardo contesto que sí. Entonces, el policía le pidió que lo acompañara a la delegación para rendir su declaración como testigo y dar la descripción del conductor, para que se hiciera un retrato hablado…

Al día siguiente, Ricardo le platicó a Ramón todo lo que había pasado y la declaración que hizo ante la policía…

Ramón le contestó: —¡Qué bárbaro, Ricardo, yo no hubiera ido, qué tal si esa persona es mala y toma represalias en contra tuya!…

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    Con la ayuda de un familiar, investigar cuáles son las normas de tránsito.

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito escolar y de la vida cotidiana:

    Con base en la investigación, elaborar dibujos donde se plasmen las reglas de vialidad.

    Exponer los dibujos en el periódico mural y compartirlos con familiares.

  • Sugerencias de evaluación:

    Participación individual durante la actividad de las preguntas.

    Evaluación de la investigación.

    Evaluación de los dibujos.

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de las niñas y de los niños implementando la técnica de lluvia de ideas. Partir de las siguientes preguntas:

    ¿En qué consiste la participación social?

    ¿Qué es la legalidad?

    ¿Qué es la justicia?

Desarrollo

  • Mediante la modalidad de audición de lectura, presentarle a los niños el escenario “La avenida”.
  • Formar equipos y solicitar a los alumnos que compartan opiniones respecto a las preguntas que se presentan a continuación, para reflexionar y apoyar la comprensión de los temas y valores del escenario:

    ¿Cuál es el problema que se presenta en el escenario?

    ¿Qué normas de tránsito violó el conductor que atropelló a la señora?

    ¿Es correcta la acción que llevó a cabo Ricardo? ¿Por qué?

    ¿Qué valores practicó Ricardo al denunciar al conductor?

    ¿Consideras que Ramón tiene razón cuando le dijo a Ricardo que no debió denunciar al conductor? ¿Por qué?

Cierre

  • Elaborar conclusiones de forma grupal a partir de la reflexión, enfatizando los valores de la justicia, la solidaridad y la responsabilidad. Registrarlas en el Cuaderno de Trabajo.
  • Bloque VIII

    Los pilares del gobierno democrático.

  • Competencias:

    Foco: Comprensión y aprecio por la democracia.

    Relacionadas: Participación social y política.

  • Valores:

    Responsabilidad, Honradez, Justicia, Compromiso.

  • Aprendizajes esperados:

    Identifica que el cumplimiento de las leyes, la división de poderes y el reconocimiento y protección de los derechos humanos son la fortaleza de un gobierno democrático.

Escenario 8

Creación de un consejo escolar

Descripción

En un consejo escolar se pueden encontrar representados todos los miembros que forman parte de la institución educativa. En este espacio se analizan las situaciones escolares que necesitan atenderse. Es indudable la importancia de la función intermediaria y de propuesta que el consejo escolar puede ejercer entre la sociedad de los padres de familia y la administración de la escuela. Por ello, es importante defender el principio de la participación y de la asignación de los medios y el respeto institucional que merece, porque es una vía indirecta para enriquecer moralmente a la sociedad y de mejorarla, a través de la educación.

Mediante el abordaje del escenario, el alumno aprenderá a desarrollar habilidades sociales que nos permitan identificarnos como integrantes de diferentes grupos sociales, con derechos y compromisos específicos.

Escenario

En una escuela primaria, algunos padres de familia decidieron integrar el consejo escolar. Una mañana, antes de salir al recreo, la maestra Juanita entregó a sus alumnos de sexto año un aviso.

Juan José, después de leer el recado, le dijo a su maestra:

—Maestra, mi mamá dice que esto de los consejos no sirve para nada. Mi abuelita le dijo a ella que tenía que hacer todo lo que mi papá le dijera. ¡No puede darme permiso, ni siquiera de salir a jugar a la banqueta de mi casa! Yo creo que mejor ni se lo doy.

Al escuchar esto, la maestra Juanita les explicó:

—Miren, vamos a crear este consejo para que sus papás, ustedes y los maestros trabajemos juntos para tener una mejor escuela, más bonita y con más cosas, para que aprendan mejor.

Alberto comentó: —No, maestra, si se va a tratar de que ahora nos va a enseñar más cosas y a encargar más tarea, entonces no conviene… Mejor que pongan unas porterías y nos den balones y uniformes, siquiera los de la Selección Mexicana. Eso sí estaría bien…

A lo que respondió su maestra: —Justamente de eso se trata, de que entre todos participemos para atender sus necesidades. Sus clases son importantes, así como su aprendizaje, pero también la forma en cómo se divierten y hacen deporte.

Y añadió: —Si quieren, podemos pedirle permiso a la directora Francisca para que nos autorice organizar un torneo de futbol, y vamos a proponer que sea la primera actividad que se comente en el consejo escolar. Pero recuerden que debemos estudiar mucho, porque trabajaremos con programas que otorguen becas para los primeros lugares de cada salón… y quizá hasta viajes o paseos para los grupos con mejores promedios… Así es que lleven los recados a su casa, y esperemos que la mayoría de sus papás y mamás asistan…

  • Actividades para el Cuaderno de Trabajo:

    ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de una elección antidemocrática?

    ¿Qué aprendí de la lección?

  • Actividades para el ámbito de la vida cotidiana:

    Elaborar un dibujo donde se exprese qué acciones democráticas se llevan a cabo en su familia y en el contexto próximo.

    Compartir el dibujo con sus familiares.

  • Sugerencias de evaluación:

    Redacción individual de las respuestas a las preguntas.

    Lista de conclusiones.

    Elaboración del dibujo.

    Incluir en la evaluación los productos elaborados en el Cuaderno de Trabajo.

Estrategia didáctica

Inicio

  • Activar los conocimientos previos de los alumnos mediante las siguientes preguntas:

    ¿Qué es la democracia?

    ¿En qué ámbitos o situaciones han observado el ejercicio de la democracia?

Desarrollo

  • Por equipos, leer el escenario “Creación de un consejo escolar”.
  • Reflexionar y responder a los siguientes cuestionamientos:

    ¿A quiénes conocen que tengan una función representativa en la escuela?

    ¿Cuáles creen que son sus actividades más importantes?

    ¿Por qué creen que en la mayoría de los grupos sociales se escogen o se nombran a algunos de sus integrantes para las funciones representativas?

    ¿Saben qué es un representante popular?

    ¿A quién conocen que sea representante popular?

Cierre

  • Elegir democráticamente a un miembro de cada equipo para que exponga las respuestas elaboradas y elaborar conclusiones generales.
  • Elaborar la lista de conclusiones generales.
  • Señalar los valores promovidos en el escenario.

Anexo 1

Glosario de educación en valores

Ciudadanía: Proviene del vocablo latín civitas. Se define en términos de responsabilidad, en el sentido de corresponsabilización.

La ciudadanía es la pertenencia a una comunidad política, y se constituye en diversos términos en las diferentes sociedades. Está ligada a la libertad (concebida como parte del derecho natural, es decir, universal) o a la justicia (considerada como orden o igualdad), o a una y otra, y en este sentido se identifica con el ejercicio de tres clases de derechos humanos:

  • 1. Los civiles. Por ejemplo: a la vida, a la expresión y a la propiedad.
  • 2. Los políticos. Por ejemplo: al ejercicio electoral, a la asociación en partidos políticos y sindicatos.
  • 3. Los sociales. Por ejemplo: al trabajo, a la educación y a la salud.

Actualmente la idea de ciudadanía abarca derechos y deberes/obligaciones: considerados los unos y los otros coesenciales para ser miembros de una comunidad. Con mayor precisión podría decirse que la nueva ciudadanía reúne los derechos de la libertad y de la igualdad con los deberes de la solidaridad. En este sentido, el concepto de ciudadanía se une al de democracia, y se caracteriza por la necesidad de conciliar las exigencias de la participación con las de la gobernabilidad, por un lado, y por el otro, las de la justicia con las del mercado.

Cívica: Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.

Competencia: Habilidad de cumplir con éxito las exigencias complejas, mediante la movilización de los prerrequisitos psicosociales, de modo que se enfatizan los resultados que el individuo consigue a través de la acción, selección o forma de comportarse según las exigencias. Asimismo, mediante una intervención eficaz ante una situación-problema concreto mediante acciones en las que se movilizan, al mismo tiempo y de manera interrelacionada, componentes actitudinales, procedimentales y conceptuales.

Democracia: Se deriva del griego demos, que significa pueblo y kratos, que significa gobierno y autoridad del pueblo. En la actualidad el concepto de democracia no se limita al de una forma determinada de gobierno, sino también a un conjunto de reglas de conductas para la convivencia social y política.

La democracia como estilo de vida es un modo de vivir basado en el respeto a la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los miembros de la comunidad.

La democracia como forma de gobierno es la participación del pueblo en la acción gubernativa por medio del sufragio y del control que ejerce sobre lo actuado por el Estado.

Derechos humanos: Conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada. Estos derechos, establecidos en la constitución y en las leyes, deben ser reconocidos y garantizados por el Estado.

Todos estamos obligados a respetar los derechos humanos de las demás personas. Sin embargo, según el mandato constitucional, quienes tienen mayor responsabilidad en este sentido son las autoridades gubernamentales, es decir, los hombres y mujeres que ejercen la función de servidores públicos. La tarea de proteger los derechos humanos representa para el Estado la exigencia de proveer y mantener las condiciones necesarias para que, dentro de una situación de justicia, paz y libertad, las personas puedan gozar realmente de todos sus derechos. El bienestar común supone que el poder público debe hacer todo lo necesario para que, de manera paulatina, sean superadas la desigualdad, la pobreza y la discriminación.

Diálogo: Proviene del latín dialogus y del griego διάλογος. En la actualidad conserva un valor normativo eminente. El diálogo es conversar, discutir, preguntar y responder entre personas asociadas en el común interés de investigación. El principio del diálogo implica la tolerancia filosófica y religiosa, en un sentido positivo y activo y, por lo tanto, no como tolerancia a la existencia de otros puntos de vista, sino como reconocimiento de su igual legitimidad y como buena voluntad de entender sus razones. Una creciente valorización del diálogo va acompañada de una creciente valorización del lenguaje, en cuyo ámbito —y gracias a él— el diálogo concretamente vive y subsiste.

Dignidad humana: Como “principio de la dignidad humana” se entiende la exigencia enunciada por Kant como segunda fórmula del imperativo categórico: “Obra de manera de tratar a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de otro, siempre como un fin y nunca sólo como un medio”.

Educación en valores: Proceso para inducir en los escolares la formación ciudadana, tomando como base la participación activa en su inserción en los contextos sociales, culturales, políticos y económicos de su comunidad, de su provincia (estados) y de su nación.

La educación en valores debe ser entendida, desde la perspectiva constructivista, como un conjunto de situaciones naturales y escenarios que, asistidos por la experiencia de los maestros, permitan que los alumnos construyan su personalidad cívica en interacción con sus iguales, con sus maestros y con el contexto sociocultural propio de la institución y del grupo social al que pertenecen.

Equidad: Proviene del latín aequitas, de aequus, igual; del griego επιεικεία, virtud de la justicia del caso en concreto.

Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.

La apelación a la justicia en cuanto se dirige a corregir la ley en la cual se expresa la justicia. La naturaleza misma de la equidad es la rectificación de la ley cuando se muestra insuficiente por su carácter universal. La ley tiene necesariamente carácter general y, por lo tanto, a veces demuestra ser imperfecta o de difícil aplicación a casos particulares. En tales casos, la equidad interviene para juzgar, no a partir de la ley, sino a partir de la justicia que la ley misma está dirigida a realizar. La justicia y la equidad no son la misma cosa; la equidad es superior, no a lo justo en sí, sino a lo justo formulado en una ley que, por razón de su universalidad está sujeta al error.

Ética: Ciencia de la conducta. Existen dos concepciones fundamentales de esta ciencia, a saber: 1) la que la considera como ciencia del fin al que debe dirigirse la conducta de los hombres y de los medios para lograr tal fin y deducirlo; tanto el fin como los medios, de la naturaleza del hombre; 2) la que la considera como la ciencia del impulso de la conducta humana e intenta determinarlo con vistas a dirigir o disciplinar la conducta misma.

Honestidad: Cualidad de calidad humana que consiste en comportarse y expresarse con coherencia y sinceridad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de la verdad y la justicia.

Identidad: Proviene del latín identitas. Conjunto de rasgos propios de un sujeto o de una comunidad. Estas características diferencian al individuo (o grupos de individuos) frente a los demás. La identidad también está vinculada a la conciencia que una persona tiene sobre sí misma.

La identidad nacional se manifiesta fundamentalmente a través del idioma, tradiciones y costumbres, la historia común, los valores generales, las aspiraciones como pueblo, la composición étnica de los habitantes, la cultura específica que ellos han generado, etcétera.

Igualdad: Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos.

Se puede describir la igualdad moral o jurídica como aquella por la cual un individuo que se encuentra en determinadas condiciones posee prerrogativas o posibilidades no diferentes de las poseídas por cualquier otro individuo en las mismas condiciones.

Justicia: Tiene su origen en el término latino iustitia y permite denominar a una de las cuatro virtudes cardinales, aquella que inclina a dar a cada quien lo que le corresponde o pertenece.

Es un valor determinado por la sociedad. Nació de la necesidad de mantener la armonía entre sus integrantes. Es el conjunto de reglas y normas que establecen un marco adecuado para las relaciones entre personas e instituciones, autorizando, prohibiendo y permitiendo acciones específicas en la interacción de individuos e instituciones.

Moral: Perteneciente o relativo a las acciones o caracteres de las personas, desde el punto de vista de la bondad o malicia.

Libertad: Proviene del latín libertas, -atis, de igual significado. Capacidad que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida; por lo que es responsable de sus actos.

Reciprocidad: Proviene del latín reciprocitas, y es la correspondencia mutua de una persona o cosa con otra. Es el principio de la relación universal de las cosas en el mundo, principio por el cual constituyen una comunidad, un todo organizado.

Respeto: Proviene del latín respectus, que significa atención, consideración. El término se refiere a cuestiones morales y éticas. El reconocimiento de la propia dignidad o la dignidad de otros es un comportamiento fundado en este reconocimiento.

Por lo común, se entiende por respeto el empeño en reconocer en los otros hombres, o en sí mismo, una dignidad que se tiene la obligación de salvaguardar.

El respeto es la consideración de que alguien tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad, respeto mutuo, reconocimiento mutuo.

Responsabilidad: Es la virtud o disposición habitual de asumir las consecuencias de las propias decisiones, respondiendo de ellas ante alguien. Es la capacidad de dar respuesta de los propios actos. Es aquello que me incumbe en forma exclusiva y que no puedo humanamente rechazar.

Solidaridad: La raíz etimológica hace referencia a un comportamiento in-solidum, es decir, que se unen los destinos de dos o más personas. Por lo tanto, ser solidario no es sólo dar ayuda, sino que implica un compromiso con aquel al que se le brinda la solidaridad. El sentido más básico de solidaridad supone que se practica sin distinción de sexo, raza, nacionalidad, religión o afiliación política. La solidaridad se mueve sólo por la convicción de justicia e igualdad.

Tolerancia: Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Valores: Principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son creencias fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. También son fuente de satisfacción y plenitud.

Verdad: Proviene del latín veritas. Es la validez o eficacia de los procedimientos cognoscitivos. Por verdad se entiende, en general, la cualidad por la cual un procedimiento cognoscitivo cualquiera resulta eficaz o tiene éxito.

Virtud: Designa cualquier capacidad o excelencia que pertenezca a cualquier cosa o ser. Sus significados específicos se pueden reducir a tres: 1) capacidad o potencia en general, 2) capacidad o potencia propia del hombre; 3) capacidad o potencia propia del hombre, de naturaleza moral.

Anexo 2

Recursos para aprender más acerca de la educación en valores
Bindé, J. (2004). ¿Hacia dónde se dirigen los valores?, México, Fondo de Cultura Económica

Hoy en día, existe un debilitamiento y crisis de valores, que ha sido propiciado fundamentalmente por una mundialización preocupada sólo por el progreso técnico, lo que en el fondo ha llevado a una materialidad incapaz de guiar las acciones e indiferente ante la fuerza de los valores. Esta crisis de valores se pone de manifiesto en el uso de términos como “nihilismo”, “pérdida del sentido”, “desaparición de los valores” o “choque de civilizaciones” y de valores supuestamente irreductibles.

Cappello, H. (2004). El caso de los Congresos Internacionales sobre la Familia del DIF Tamaulipas: Construcción de políticas sociales, identidad colectiva y ciudadanía, Tamaulipas, DIF Tamaulipas

Analiza el caso de los Congresos Internacionales sobre la Familia del DIF Tamaulipas, explicando cómo las instituciones del Estado-Nación son una parte fundamental del proceso de crear una identidad común colectiva, un carácter cívico-político consistente y una conciencia sobre los problemas y virtudes más importantes de la comunidad.

Chávez, M. (2010). Formación cívica y ética. Oferta de actualización para maestros, México, Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INNE)

Documento que presenta el marco conceptual y los resultados del análisis documental de los materiales de los cursos, talleres y cuadernos de estrategias dirigidos a los maestros que imparten la asignatura de formación cívica y ética. El estudio se realizó con la finalidad de explorar en qué medida dichos materiales satisfacen las necesidades de formación de los docentes para impartir dicha asignatura. http://www.inee.edu.mx/archivosbuscador/2009/04/INEE200904118-formacioncivicayeticacompleto.pdf

Cortés, M. (2004). Una mirada psicoeducativa a los valores, España, Prensas Universitarias de Zaragoza

Se ofrecen contenidos teóricos y prácticos sobre el desarrollo moral y su faceta educativa que buscan potenciar en los alumnos el crecimiento personal ético y moral y, en cierta medida, señalar criterios y estrategias de educación ética para el desarrollo profesional en el ámbito educativo con las nuevas tecnologías.

Educación en Valores y Educación para el Desarrollo

Organización internacional dedicada a la educación en valores. En su sitio web ofrece múltiples recursos educativos (videos, documentos) sobre educación en derechos humanos, para la ciudadanía, para la paz, entre otros temas claves vinculados a la educación en valores. http://www.educacionenvalores. org/spip.php?rubrique8

Hoyos, G. et al. (2001). La educación en valores en Iberoamérica, Madrid, Organización de Estados Iberoamericanos (OEI)

Presenta aportaciones de diversos especialistas iberoamericanos sobre educación en valores. Entre los temas analizados destacan el papel de la educación en valores para la construcción de sociedades democráticas y ante la sociedad del conocimiento; además, realiza una interesante introducción de algunas estrategias didácticas y de evaluación específicas de la educación en valores.

Luengo, F. y Moya, J. (2008). Escuela, familia, comunidad: Claves para la acción, España, Wolters Kluwer España, S.A.

La educación democrática no es competencia y responsabilidad exclusiva de los docentes, sino que implica a toda la ciudadanía en distintos niveles y con acciones complementarias: profesionales de la educación, familia, municipios, asociaciones cívicas, sindicatos y las escuelas democráticas.

En este trabajo se recogen las ideas, los recursos y las experiencias que desde el proyecto Atlántida se han utilizado para luchar por ese objetivo final: la estrecha colaboración entre escuela, familia y sociedad en su conjunto.

Martín, X. y Puig, J.M. (2007). Las siete competencias básicas para educar en valores, Barcelona, Graó

Para educar en valores necesitamos cierto dominio en siete competencias: ser uno mismo, reconocer al otro, facilitar el diálogo, regular la participación, trabajar en equipo, hacer escuela y trabajar en red. La obra propone que la educación en valores es una ocupación esencial que los educadores y las educadoras proponen, para el dominio de algunas competencias.

Moreno, A. y Méndez, P. (2004). Familia y sociedad: Un estudio sobre los valores de los tamaulipecos, Tamaulipas, DIF Tamaulipas

Se analizan e interpretan las cosmovisiones que prevalecen en el estado de Tamaulipas, así como las manifestaciones sociales que serán más comunes en los próximos años. Se reflejan ideas, actitudes y valores de los tamaulipecos de manera que éstos se conozcan se aprecien y se preparen para enfrentar un nuevo siglo

Mota, G. (2006). Educación cívica y ciudadana: una visión global, México, Santillana

Propone la necesidad de fortalecer la dignidad, identidad y la indispensable participación civil en la construcción social de las nuevas sociedades democráticas, con base en decisiones corresponsables e informadas. Dada la relevancia del tema, es un libro de interés para los docentes de cualquier nivel educativo, así como para estudiosos, académicos, investigadores y ciudadanos preocupados y, más bien ocupados, en el desarrollo y consolidación de la vida democrática arraigada día a día en nuestro país y otros de habla hispana.

Navarro, G. (2000). El diálogo. Procedimientos para la educación en valores, España, Desclée de Brouwer, S.A.

La adolescencia es una etapa crítica en la formación de la personalidad adulta y en la consolidación de la moralidad. Es el momento crucial en el que el individuo descubre la racionalidad y la autonomía, pero al mismo tiempo usa esa maravillosa capacidad de pensar por sí mismo contra las formas tradicionales del pensar, la autoridad y la moral. El resultado es con frecuencia una crisis de valores cuyo desenlace incierto puede dejar anclados la personalidad y el juicio moral en un puro convencionalismo vacío de principios. Por ellos es necesario elaborar estrategias que propicien y desarrollen el gusto por el pensar racional como el medio para elaborar normas y descubrir valores que faciliten la convivencia y la resolución de conflictos a través del diálogo.

Ochoa, A. (2010). La formación del docente para la asignatura de Formación Cívica y Ética: el caso de Querétaro, México, Congreso Iberoamericano de Educación, Metas 2021

El artículo reporta la opinión de los docentes acerca de la formación para impartir la asignatura Formación Cívica y Etica y señala algunas sugerencias de los propios docentes para mejorar dichos procesos de formación. http://www.chubut.edu.ar/descargas/secundaria/congreso/DOCENTES/R1223_Ochoa.pdf

Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Valores

Sitio web con publicaciones de investigaciones, programas y recursos educativos acerca de la educación en valores desarrollados en Iberoamérica. http://www.oei.es/valores.php

Rollano, D. (2004). Educación en valores. Teoría y práctica para los docentes, España, Ideas Propias

Proporciona una guía sobre los contenidos básicos en educación en valores y da a conocer el papel tremendamente importante que los valores juegan en el desarrollo personal y social del individuo. Se presenta un enfoque para la educación en valores y se trata la necesidad de una educación integral.

SEP (2011). Encuentro Educación y Valores para la Convivencia en el siglo XXI, 4-9 abril, México

Encuentro de expertos y líderes internacionales con la comunidad educativa mexicana para analizar de manera crítica los valores cívicos y éticos que requiere la formación del ciudadano mexicano del siglo XXI. En la página web permite acceder a los interesantes discursos de las conferencias magistrales y a las discusiones de los distintos paneles y foros de análisis realizados. http://www.educacionyvalores. mx/estructura/actividades-academicas

UNESCO, Valores para vivir

Iniciativa internacional apoyada por la UNESCO dedicada a la promoción de la educación en valores. La página web en castellano contiene referencias a los programas, materiales educativos y cursos de formación. http://www.valoresparavivir.org/ index.php?lang=spanish

Referencias

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Brady, L. (2011). “Teacher Values and Relationship: Factors in Values Education”, Australian Journal of Teacher Education, 36(2):56-66.

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Cappello, H.M. (1993). “Variaciones de la identidad nacional. Un estudio empírico de la identidad y el carácter en seis regiones de la nación mexicana”, Pensar es Cultura, CONACULTA, México.

—— (1995). “Processes of Change in the Civic-Political Identity and Character of Two Cities from the Northeast of Mexico –Revisiting the Theory”, International Journal of Social Sciences and Humanities, SOCIOTAM, Vol. 5. N. 1:9-55.

—— (1996). “Los procesos de globalización, la cultura política e identidad y carácter nacionales en México”, en: D. Mato, M. Montero, E. Amodio (Coords.), América Latina en tiempos de globalización – Procesos culturales y transformaciones sociopolíticas, U. C. V., Asociación Latinoamericana de Sociología, UNESCO, Venezuela.

—— (1999). “Representación social del medio ambiente y actitudes de los ciudadanos cercanos a una campaña política”, International Journal of Social Sciences and Humanities, SOCIOTAM, Vol. 10, N. 1:9-29.

—— (2006). Manual de capacitación para docentes. Educación en Valores, DIF Tamaulipas, CeMir, UAT, Tamaulipas, México.

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Gilbert, S. (2001). “John Dewey: filósofo de la educación democrática”, Sincronía, Universidad de Guadalajara, consultado en el sitio web: http: sincronía.cucsh. udg.mx/gilbert3.htm

Gutmann, A. (2001). La educación democrática: una teoría política de la educación, Barcelona, Paidós.

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Moreno, A. (2004). Familia y sociedad. Un estudio sobre los valores de los tamaulipecos, Sistema DIF Tamaulipas, Tamaulipas, México.

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Rollano, D. (2004). Educación en valores, Teoría y práctica para los docentes, España, Ideas Propias.

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Thorndike, E.L. (1932). The Fundamentals of Learning, Nueva York, Teachers College Bureau of Publication.

Zavala, A. y Arnau, L. (2007). Once ideas clave. Cómo aprender y enseñar competencias, Barcelona, Graó.

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EDUCACIÓN EN VALORES | Sexto Grado Primaria 25